Disfrutar de la oferta culinaria Cómete o Viño no siempre es fácil. Una pandilla de monfortinos lo vivió en sus carnes
12 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Pongamos que se llama Jorge. Es el nombre ficticio de un monfortino de carne y hueso que el pasado jueves quiso disfrutar, en compañía de un grupo de amigos, de la campaña gastronómica Cómete o viño, que promueve la asociación de casas de turismo rural Lugosur. Después de cinco intentos, en otros tantos restaurantes y casas rurales de tres municipios de la zona, nuestro protagonista tuvo que arrojar la toalla. Le ofrecían un cocido, en el mejor de los casos, pero no los menús de caza, acompañados de vinos de la Ribeira Sacra, que se anunciaron en su día, y que se publicitan en el transporte público de varias ciudades gallegas.
La peculiar odisea culinaria de Jorge y sus amigos comenzó con una ojeada a la página web del plan de dinamización turística de la Ribeira Sacra. Allí comprobaron que la campaña Cómete o viño estaba vigente -teóricamente finalizará el próximo 2 de febrero- y que, al menos sobre el papel, podían disfrutar de ella en diecisiete establecimientos de Ribeira Sacra y Courel, entre restaurantes y casas rurales con este servicio.
El grupo se las prometía muy felices con el menú anunciado: platos elaborados a partir de productos de caza mayor y menor y protagonismo de los vinos de Ribeira Sacra. Con esta premisa comenzaron las llamadas telefónicas. La primera fue al Parador de Turismo de Monforte. Imposible. Cerró por vacaciones y cuando abra la campaña será historia. Segundo intento, esta vez en un restaurante monfortino. Los camareros le explican amablemente que les suena «algo de eso» y que mejor hablen con el jefe «después del mediodía».
Como lo que querían realmente era comer, Jorge opta por buscar en la web más restaurantes incluidos en la promoción gastronómica. A la tercera, recurre a una casa de turismo rural de un municipio de la comarca de Monforte. El alojamiento estaba cerrado provisionalmente y le indican que por ello el restaurante no tiene existencias de productos de caza.
Una cuarta llamada, esta vez a un restaurante situado en las proximidades de Monforte, tampoco da resultado. El establecimiento está de descanso. Jorge vuelve a la carga con una casa de turismo rural. Por fin hay suerte. La campaña Cómete o viño existe, pero los platos son sólo de corzo y jabalí y hay que encargarlos con más antelación.
Último intento, se dice nuestro protagonista. Marca de nuevo el número de un restaurante monfortino y le informan que han sustituido la caza por un cocido. En vista del éxito, Jorge y sus amigos cambian de planes y se van a comer un chuletón. Eso sí, regado con un tinto argentino de Malbec. Cosas de la globalización.