A la aldea de Froxán, enclavada en plena sierra de O Courel, ya llega Internet, pero por ahora sólo se ha dado de alta un vecino, el propietario de la casa de turismo rural que abrió hace unos meses en el pueblo. Evaristo Méndez, de la asociación de vecinos Fonte do Milagre, cree saber por qué: «Para coller o sinal do satélite hai que poñer unha antena especial, e o prezo é caro, sobre todo para a calidade do servizo que ofrece, que non é moi rápido».
En el contrato firmado por Telefónica y por las demás empresas que se encargan de la extensión de la red, el ministerio establece unos criterios mínimos de calidad del servicio, que tiene que ofrecer una velocidad de al menos 256 kilobytes de bajada y 128 de subida. Esa era la calidad media disponible a principios del 2006 en las poblaciones urbanas, aunque lo cierto es que hoy se queda muy por debajo de lo que están ofreciendo las empresas de telecomunicaciones a los clientes que no viven en el medio rural. El contrato con los instaladores también marca máximos para los precios que pueden cobrar a los clientes rurales . durante los tres primeros años, que no puede superar los 39 euros de cuota mensual.