Los comerciantes dejaron la primera gran venta de Navidad a las cadenas

L.R.I.

LEMOS

09 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque ayer era día festivo, numerosos lucenses aprovecharon la jornada para realizar las primeras compras navideñas. En el centro histórico de la ciudad, las calles comerciales ofrecían a las once de la mañana una solitaria estampa que, paso a paso, fue cobrando vida. Pese a todo, no fue redonda ya que el candado permaneció cerrado en prácticamente todo el comercio detallista lucense. «Es una lástima que hoy sólo abran las tiendas de las cadenas», lamentaban algunos consumidores frente a los escaparates de la rúa da Raíña. No en vano, las opciones para comprar ayer se limitaron a los establecimientos de la firma Inditex (como Stradivarius, Pull&Bear, Massimo Dutti, Oysho), Springfield y Mango, o determinadas franquicias.

«El puente del uno de noviembre fue bueno, esperemos que hoy sea también así», comentó Carlos, el propietario de la tienda lucense de la firma italiana Titto Bluni, especializada en moda para hombre. «Por ahora están comprando trajes para fin de año sobre todo. Regalos, alguno, pero no muchos. La gente espera un poco más para eso», destacó.

«La verdad, las ventas están yendo muy bien, la gente compra mucho y de Navidad casi no nos quedan cosas», explicó una de las trabajadoras de la franquicia en Lugo de Pórtico, dedicada a los elementos de decoración y regalo.

Así las cosas, las alternativas para adquirir otro tipo de prendas y de artículos se redujeron ayer a las grandes superficies, como Carrefour o el centro comercial As Termas, donde la actividad fue constante durante todo el día, pero especialmente después de comer. Pasadas las cinco de la tarde, largas hileras de coches se agolpaban en las rotondas de la avenida Duquesa Elena y en las entradas al gran establecimiento.

Un hombre uniformado trataba de poner orden en el constante trasiego del aparcamiento, pero estacionar llevaba unos minutos y a última hora no quedaban sitios. En el interior, el panorama era totalmente navideño, y no sólo por los villancicos de fondo. A esa hora, bares y restaurantes no registraban un lleno porque la masificación estaba en el piso de abajo, en las tiendas.

Aunque los más precavidos compraron regalos que entregarán en Navidad e incluso el día de Reyes, algunos de los compradores más jóvenes optaron por adquirir la vestimenta que estrenarán para la velada especial de Nochevieja.

Además de las de textil, las tiendas relacionadas con las nuevas tecnologías -telefonía móvil, ordenadores, videojuegos...-, los juguetes, los artículos de regalo o la decoración para el hogar estuvieron especialmente concurridas. ¿El gasto? «Está la vida muy cara y no se puede comprar tanto como otros años», clamó una mujer de mediana edad. «Hoxe compramos moitísimo, pero volveremos, porque aínda queda moito que gastar», ironizó un grupo de amigos de A Fonsagrada.