En el municipio de Pantón se encuentra uno de los asentamientos castreños más espectaculares de la provincia, en un lugar que sigue siendo poco accesible
09 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Pocos asentamientos castreños del sur de la provincia de Lugo ofrecen una espectacularidad comparable a la del castro de Marce, en Pantón. Los restos de esta población de la Antigüedad se sitúan en lo alto de un gran espolón rocoso sobre el cauce del Miño, un lugar de impresionante escenografía. Para acceder al castro hay que dirigirse en primer lugar al pueblo de Marce, saliendo de Ferreira de Pantón por la carretera que lleva a Escairón. En el kilómetro 4 hay que desviarse a la izquierda hacia Santa Mariña y Marce, que dista 5,5 kilómetros del cruce. Después es preciso salir de la parte baja de la aldea, a la altura de la vieja escuela, y tomar el llamado Camiño da Lamela de Abaixo. Tras recorrer trescientos metros, se llega a un empalme con el camino de O Porto, que lleva a la cascada de Augacaída y al castro. En este punto hay que que torcer la derecha y seguir andando un kilómetro, sin desviarse, hasta llegar a las estribaciones del castro. Los últimos doscientos metros de la ruta se hacen por un estrecho sendero que lleva directamente hasta el castro, entre monte bajo y alcornoques.
El lugar donde se levantó el castro es conocido tradicionalmente como O Castelo y también como O Castelo de Marce. La antigua fortificación es mencionada en donaciones hechas a la catedral de Lugo en el año 841 por el rey Alfonso II. Otro documento del año 1158, firmado por Fernando II, denomina a este lugar «castillo del Miño». Los terrenos del castro pertenecieron al monasterio de Santo Estevo de Chouzán -situado en la orilla opuesta del río Miño, en el actual municipio de Carballedo- y más tarde pasaron a ser a propiedad del convento de monjas de Santa María a Nova de Lugo.
En este mismo paraje se levantó una ermita dedicada a San Martiño, derribada en el año 1736. De ella sólo quedan restos de tejas diseminadas por el castro y las piedras de sus muros -según la tradición local- forman parte de algunas de las viviendas del pueblo de Marce. La imagen de San Martiño fue llevada a la iglesia de Chouzán.
Puerto de Chouzán
La gran formación rocosa en la que se construyó el castro, denominada Regata do Inferno, se levanta hasta una altura aproximada de doscientos metros sobre las aguas del Miño. La fortificación posiblemente fue utilizada para vigilar el puerto fluvial de Chouzán, también llamado Porto Monsulio en los documentos medievales, uno de los principales puntos de tráfico de barcas de la zona.
Del asentamiento quedan algunos restos de muros construidos en las zonas más vulnerables, donde fue necesario acondicionar el terreno para compensar la fuerte pendiente, creando terrazas para sostener las estructuras defensivas, las viviendas y las tierras de cultivo. En la parte baja del castro, situada en la zona llamada O Porto, se encuentra un lugar conocido como O Pedregal, en el que se amontonan grandes cantidades de piedras seguramente procedentes de los muros y viviendas del castro. El libro Reseña histórico descriptiva de la parroquia de Vilar de Ortelle , publicado en 1929 por el párroco Ramón Castro López, dice sobre el castro lo siguiente: «A las faldas de la montaña del Castelo, hay un punto llamado Pedregal. Allí vense amontonadas miles de millares de carros de piedra, entre las que se han hallado piedras de molino de mano, pedazos de teja y ladrillos».