Clases muy diversas de cultura

Francisco Albo francisco.albo@lavoz.es

LEMOS

El Día Mundial de las Bibliotecas, el 24 de octubre, no es precisamente uno de los días mundiales más famosos y publicitados, pero tiene desde luego una gran importancia y hay que destacar debidamente los lugares en los que se acuerdan de celebrarlo. Es el caso de la biblioteca pública de Chantada, que ayer conmemoró la fecha con una jornada dedicada al fomento de la lectura. La biblioteca, atendida por María Luisa García , regaló un libro a cada uno de los vecinos de Chantada que decidieron inscribirse ayer como usuarios. Buena parte de los nuevos socios eran gente muy joven, lo que tiene su interés en una época tan dominada por las nuevas tecnologías audiovisuales. El futuro del libro y de la lectura quizá no sea tan fúnebre como a veces lo pintan algunos.

Otro tipo de cultura se fomentó, también en tierras de Chantada, el pasado martes: la tradicional cultura de la buena comida, la amistad, la sana diversión y todas esas cosas. Un numeroso grupo de amigos, entre los que figuraban el teniente de alcalde Alfonso Piñeiro y el concejal Xesús Mazaira -además de diversos funcionarios municipales y bodegueros, fundamentalmente-, se reunieron en la parroquia de Centulle, en una propiedad de Julio Cuñarro , para dar cuenta de unas lampreas que se encargó de preparar Agustín Vila . La reunión no tenía por objetivo celebrar nada especial ni ningún pretexto concreto. Era simplemente una de esas citas festivas tan típicas de nuestras costumbres que permanecen pendientes durante meses y meses a causa de las ocupaciones laborales y personales de los implicados. La cena se celebró con bastante retraso y con la lampresa fuera de temporada y guardada en el congelador, pero finalmente se celebró, que es lo que importa.

Ya que estamos con asuntos más o menos culturales, señalaremos que los nacionalistas Antón Bao y Antonio Veiga recibieron ayer en la sede de la Diputación provincial al delegado de la Consellería de Cultura, Xoán Xosé Molina , también nacionalista, para acordar una serie de colaboraciones culturales en la provincia, que concretaron sólo a medias. Decidieron mejorar la dotación de los locales para las asociaciones culturales; potenciar la puesta en marcha de actividades culturales y establecer vías de cooperación con los ayuntamientos lucenses para favorecer la conservación del patrimonio histórico. Y como colofón de esta visita, algo que últimamente se está convirtiendo en toda una tradición en el palacio de San Marcos: entregar un regalo a todo visitante, bien sea una bufanda o bien cualquier otro detalle.