Como cada 12 de octubre, han sido muchos los cuarteles de la Guardia Civil que cambiaron la tranquilidad habitual por el bullicio y olor a comida durante los festejos en honor a la patrona del cuerpo, la Virgen de Pilar. En Monforte, a mediodía se celebró la ya tradicional misa en la iglesia de la Estación. Aunque el plato fuerte sería la posterior comida el el patio del cuartel a la que asistieron unas 130 personas entre guardias, familiares e invitados. Entre ellos estaban, cómo no, los sargentos Antonio Cortiñas y Juan José López , temporalmente máximos cargos del destacamento, tras el reciente paso a reserva -algo así como una prejubilación- del capitán Marcos Bello . En estos actos estuvieron arropados por representantes de todas las fuerzas políticas de los ayuntamientos de Monforte, A Pobra do Brollón y Sober. Momentos de confraternización. Otro de los lugares donde también hubo celebración por todo lo alto, con pulpeira y todo, fue en Chantada, donde el brigada José Manuel Vázquez y los quince guardias civiles que le acompañan en el puesto se encargaron de preparar un ágape para familiares y amigos donde no faltó vino de Ribeira Sacra, empanada, jamón y pulpo. En Quiroga, donde el cuartel está dirigido por el recientemente ascendido a brigada Jesús Deiros , la celebración siguió el patrón del resto de puestos, con una misa a mediodía seguida de un aperitivo -en el restaurante Lar de Torrenovaes- y más tarde una comida para los agentes y sus familias en el cuartel. En Taboada, el sargento José Luis Regueira se perdió las celebraciones por estar de baja y este año se optó por cambiar la comida por unos pinchos en el restaurante Urdi, tras la misa. En Ferreira de Pantón, pese a que en el cuartel sólo son cuatro agentes, el sargento Emilio Moreiro reunió una vez más a cerca de doscientas personas en una comida que se celebró en el polideportivo del colegio público y que también este año resultó ser una de las más concurridas de la jornada.