«La gente joven bebe muchísimo y acaba por no saber qué toma»

LEMOS

Luisa Astray trabaja desde hace años como educadora social en la Unidad Asistencial de Drogodependencias de Monforte. Durante el pasado verano, el personal del centro abandonó los despachos y se asomó a la movida nocturna para realizar una campaña informativa sobre los riesgos del consumo de drogas. -¿Cómo fue la respuesta? -Bastante bien. Es una forma de entrar en contacto con la gente joven, de saber lo que más le interesa y también lo que les preocupa. -¿Y qué les preocupa? -Te preguntan de todo, aunque quizás por lo que más se interesen es por el cannabis y la coca. Es curioso, pero al centro llegan muy pocas consultas relacionadas con las pastillas. Y digo que es curioso porque tenemos constancia de que se produjeron algunas intoxicaciones por su consumo. Desde luego, a tratamiento no nos llegan este tipo de pacientes. -¿Se ven las drogas de diseño como algo menos peligroso? -Mi conclusión es que la gente joven está bebiendo muchísimo y que llega un momento en que no saben qué están tomando. En el botellón no se conforman con 'coger el punto', se desfasan por completo. Luego les da igual lo que les den. -¿Seguirán acudiendo en los centros de enseñanza? -Estamos trabajando en todos los centros y no sólo con la problemática de las las drogas, sino también con el tabaquismo y la educación sexual.