A Santiago, en coche eléctrico

Xavier Lombardero

LEMOS

Una experiencia pionera busca recorrer 1.200 kilómetros desde Montserrat, a un coste de un céntimo por kilómetro, recargando las baterías en enchufes del Camino

06 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Subirá Pedrafita sin problemas? Las pruebas apuntan a que el Mega lo logrará, pero se trata de un vehículo eminentemente urbano, ideado para recorridos no más allá de los cien kilómetros sin conectarse a la red eléctrica. En una experiencia pionera en España, el catalán Jaume Bayà espera cubrir con él en 12 etapas los 1.200 kilómetros que separan los santuarios de Montserrat y Compostela, en un peculiar peregrinaje que, al ser motorizado, no tendrá los sellos para la Compostela (vale hacerlo a pie, en bici o a caballo) pero que espera demostrar la viabilidad de este tipo de vehículos que no emiten humos ni ruido. Y para los que parece que hay un mercado a la vista, si las subvenciones oficiales ayudan. Bayà ha bautizado su empeño como «Peregrinos del Siglo XXI».

El Mega, con aspecto de pequeño camión -algunos con motor diésel podemos verlos por Lugo y pueblos de la provincia-, es un vehículo sin carné construido en aluminio y plástico, que puede alcanzar los 50 kilómetros por hora de velocidad máxima con su pequeño motor eléctrico. Lleva doce baterías y un cargador integrado que permite recargarlas totalmente, conectado a un simple enchufe, en unas siete horas. Bayà saldrá el próximo sábado del santuario de Montserrat y ha planteado etapas de entre 50 y 100 kilómetros diarios. La antepenúltima, desde Rabanal del Camino a Ponferrada y con repecho final hasta Pedrafita, no parece sencilla.

Demostrar que estos vehículos poseen una razonable autonomía, es principal empeño de Bayà. Y debe demostrarlo en las cuestas y en caminos y carreteras de todo tipo, no sólo en las perfectamente lisas. Para no quedarse tirado, el peregrino pretende recargar las baterías a mitad de etapa, tras unos 50 kilómetros. Necesitará la colaboración de los habitantes del Camino. Desde luego mucho gasto no espera, pues asegura que la electricidad necesaria para recorrer unos 60 kilómetros supone una factura de 0,75 euros. Unos pocos euros desde Cataluña. Ni la décima parte del coste de unas buenas botas.

Este «peregrinaje», que debería ser lo más suave posible, coincide casi en el tiempo con el lanzamiento del Reva (Revolutionary Electrical Vehicule Alternative) en Barcelona de un pequeño coche eléctrico, también de plástico y chasis tubular, que no es exactamente un cuadriciclo porque para conducirlo es necesario tener al menos permiso para motos de 125 centímetros cúbicos. Puede considerarse un «cuadriciclo pesado», menos coche desde luego que el también biplaza Smart. También se carga enchufándolo a la red eléctrica y sus baterías duran unos tres años. La autonomía y tiempo de recargas son parecidas a las del Mega, pero debe pasar ITV cada seis meses.

Para el Reva indio o para el Mega francés, la instalación de puntos de recarga en las ciudades, como ya han hecho en Londres, y las ventajas oficiales a la hora de acceder y aparcar en el centro de las urbes, pueden ser determinantes. A Bayà le han asegurado que Cataluña dará importantes subvenciones a partir de enero próximo.

En Galicia, de momento, los vehículos más eléctricos, aparte de los de choque en las ferias, de las carretillas industriales o sillas de ruedas con las que algunos realizan curiosas aventuras por autopista, son los vehículos híbridos gasolina-eléctricos japoneses que, para dar ejemplo, han comprado algunos cargos de la Xunta relacionados directamente con la gestión medioambiental.