El atrapador de cuentos

Marina Fernández

LEMOS

La Ciclobiblioteca de la ONGD Bicis pola paz visitó ayer Monforte en su viaje solidario por toda Galicia

26 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A las once de la mañana de ayer en el Cardenal, dos extraños visitantes permanecían impasibles ante la curiosidad de los muchos paseantes de esta céntrica calle. El Carballo con botas y su amigo, Mételle un gol ao lume , vigilan la Ciclobiblioteca que con un cartel invita a todo el que pasa a coger un libro y dejarse llevar. Nadie es capaz de seguir adelante sin detenerse a observar los pequeños brotes que crecen de una vieja bota y lo que fue un balón de fútbol y la bicibleta pintada de colores que en su parte delantera lleva un enorme cajón lleno de libros.

La Ciclobiblioteca despidió ayer la programación infantil de la Feira do Libro que por la noche cerró sus puertas. Esta biblioteca móvil se detuvo en Monforte después de visitar otras diez localidades de toda Galicia. Su conductor llega poco después de las once y diez. Anxo Moure cuenta que hace un año que las Ciclobibliotecas viajeras comenzaron su andanza. «Son libros infantís pero de temas relacionados coa natureza e a ecoloxía. Tamén hai outros sobre a paixaxe e a riqueza da nosa zona, para dala a coñecer nos lugares máis lonxanos que visitamos, porque ás persoas maiores tamén lles gusta coller libros da Ciclobiblioteca cando visita os parques», explica Anxo Moure, uno de los fundadores de la ONG Bicis pola paz que lleva funcionando ya 18 años. «Agora vou dar unha volta para avisar aos nenos de que ás doce haberá contacontos aquí na feira», se despide, pero no puede pedalear dos veces sin que algún niño le detenga. Parece que no le hace falta ir a buscar a su público. Y es que este hombre tiene el imán en sus ojos de quien es justamente quien quiere ser, y nadie se resiste a una atracción tan fuerte. Ni corto ni perezoso, sube a la primera niña lectora al cajón de la bicicleta de tres ruedas.

En la carpa de la feria no cabe ni un niño más. «Eu non son un contacontos, son un atrapador de contos. Porque os contos fuxiron dos bosques polo terrible lume e andan a voar sobre Monforte». Anxo Moure enseña a su público a fabricar sus propios atrapadores de cuentos: un cartón reciclado, cortado en forma de árbol, en el que se hace un agujero sobre el que se cose una red al estilo de los indios de Canadá. Niños y padres reciben una amena dosis de imaginación y educación ambiental. Si se destruyen los árboles, se destruyen los cuentos. Una dura metáfora. En forma de historias Anxo Moure convierte una realidad como la destrucción del planeta en la esperanza que supone una temprana concienciación. Con lágrimas de carballo salpica a los asistentes. «Porque para salvar a natureza hai que mollarse».

El viaje no termina en Monforte. Con el dinero recaudado llevará este ecológico medio de transporte a médicos y maestros de países pobres de Latinoamérica y Asia.