La piscina de Sober se transforma las tardes de los miércoles en una escuela del arte de la seducción
09 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.MONFORTE | Las generaciones más jóvenes tienen las cosas muy claras: ellos lo que quieren es ligar. Ya no tienen interés en esconder que lo que más les interesa, y sobre todo en verano, es echarse un novio o novia con la que divertirse un poco en vacaciones.
Pero el taller de técnicas de ligue que ha organizado el ayuntamiento de Sober no desprende, precisamente, una atmósfera de seducción. En la piscina municipal Paula Abelleira, encargada de las actividades socioculturales, se enfrenta a un grupo de cinco chicas y cinco chicos que, más estos últimos, intentan hacerse los indiferentes ante la importante cuestión que les ocupa. Y, al fin y al cabo, allí están.
Tras hacer una rueda de preguntas que cada participante responde de forma anónima en un papel, los demás deben adivinar por sus preferencias y comentarios de quién se trata. Esta primera toma de contacto abarca los tópicos de canción, color, cualidad preferidos, hasta datos que pueden determinar el éxito de una cita, como «¿cada cuánto te duchas?».
En este apartado los niños responden cuestiones como qué es el sexo para ellos. Las definiciones son de lo más diversas, desde quien no lo ha probado y así lo reconoce, hasta «actividad recreativa» o «una necesidad».
Después de escoger la «víctima» es importante decidir cómo entrarle. Las chicas, de entre 10 y 14 años, lo tienen claro. Quieren preguntar en qué se fijan sus pretendientes. Los jóvenes soberinos, de entre 12 y 13 años, andan un poco más verdes, y más de uno propone la manida frasecita de barra de bar «¿Estudias o trabajas?», lo cual, en este caso, está más que claro.
Pero aún queda media hora de curso, y todo el mes por delante para preparar a estos chicos para lo que les espera. Porque ellas, bastante más despabiladas, les miran con cara de pocos amigos y parece que se les presenta dura la tarea de llevarse a alguna de calle.
A ver si con la teatralización de los consejos para concertar citas que les reparte Abelleira la cosa va tomando forma, y de esta actividad surge uno de esos amores de verano por los que, años más tarde, medirán los que vengan.