En directo | Grupos de vigilancia en O Corgo La Xunta dota las agrupaciones con chalecos, mangueras, prismáticos o radioteléfonos, y la Guardia Civil garantiza confidencialidad para la información que aporten
03 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras los funcionarios de Medio Rural presentaban a los vecinos de O Corgo el chaleco color naranja que los distinguirá en el monte como vigilantes forestales voluntarios, un veterano presente en la sala sostenía, de pie y al modo clásico sobre el antebrazo, el paraguas. Y es que, a diferencia del verano pasado, llueve en julio. Los incendios pintan por ahora menos peligrosos, aunque la movilización para hacerles frente, continúa. La agrupación vecinal de vigilancia forestal promovida por cooperativistas y parroquianos de O Corgo se une a las cincuenta ya constituidas en Galicia, según Miguel Rozados, funcionario de la Dirección Xeral de Montes que ayer explicó su funcionamiento. Como recordó el delegado provincial, Emilio López, «antes tocábanse as campás es os veciños deseguida xuntaban, ramallo en man, a brigada apagalumes». La moderna versión, en unos municipios muy despoblados, sigue siendo voluntaria, pero ya no apagará fuegos importantes. Su labor es vigilar para disuadir a los incendiarios y avisar cuanto antes del foco. Y remata cuando llegan los servicios de extinción para apagarlo. Estas agrupaciones vecinales de vigilancia forestal salen de los pueblos y la Administración no las promueve, aunque las apoya con medios -chalecos distintivos, radioteléfonos en lugares sin cobertura de móvil, algunos prismáticos y mangueras o batelumes para las urgencias leves-, y seguramente serán la semilla de futuras unidades técnicas de gestión forestal. También son autónomas a la hora de decidir dónde, cuándo y cuánto vigilan, aunque deberán coordinarse con los funcionarios de Medio Rural y las fuerzas de seguridad para no coincidir en las mismas zonas. Si los ven por el monte con el chaleco, o con los vehículos cuya matrícula han facilitado previamente a las patrullas, los guardias ya se despreocuparán de esa área. En el caso de O Corgo, existe una importante masa forestal, que también alcanza parroquias como Marei. Si alguien quiere aportar su cisterna, que pueda servir para reabastecer a las motobombas en caso de incendio, un técnico de la Xunta inspeccionará la máquina para ver de aportar los acoples y mangueras necesarias. Una labor importante será regar las áreas donde se haya sofocado el incendio, para evitar que se reactive, una vez que los brigadistas se van del lugar para apagar otros fuegos.