Crónica | La Diputación después del 27-M Un sector de los trabajadores, que pone varios ejemplos, no se siente representado y pretende que las elecciones de este mes modifiquen realmente la junta y el comité
31 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El cambio de equipo de gobierno en la Diputación puede generar otros en cadena, no sólo en el ámbito de los órganos políticos. Uno de estos será en la representación sindical, que muchos funcionarios y trabajadores de la entidad consideran necrosada y quieren que sean cambios reales. Ya desde hace algún tiempo hay movimientos dentro de los sindicatos, que hasta ahora fueron muy tímidos pero a raíz de la pasada jornada electoral pueden dejar de ser un mero formalismo. El fin del mandato político coincidió con el del sindical, por lo que el día 28 de este mes habrá elecciones para la junta de personal y para el comité de empresa. En condiciones normales, según reconocen algunas personas, la fecha pasaría sin pena ni gloria pero desde hace semanas ya se nota un movimiento para configurar las candidaturas, que en estos últimos días es mayor ante la probabilidad de que el próximo presidente no vaya a ser José Manuel Barreiro, sino un socialista, en coalición con los nacionalistas. Tradicionalmente, UGT fue el sindicato considerado oficial y, en privado, más de un ugetista reconocía que la sección sindical en la Diputación era «un mundo aparte». Hace cuatro años también consiguieron representación CC.OO. y CSIF, pese a lo cual en un sector de los trabajadores provinciales existía el convencimiento de que esa diversificación estuvo propiciada desde la propia entidad por cuestiones de imagen. De los 11 miembros de la junta de personal, seis representantes de los funcionarios pertenecen a UGT, tres son de CC.OO. y los dos restantes, de la CSIF. En el comité de empresa, 18 de los 23 componentes corresponden a la representación ugetista; tres a la de Comisiones Obreras y dos a la CSIF. Los trabajadores que reclaman cambios auténticos personalizan su descontento en los presidentes de la junta y del comité. Un funcionario aseguraba ayer que, sin entrar en cuestiones individuales, hay bastante gente que no se siente representada, «porque nos venden a la primera de cambio». El más reciente ejemplo que ponen está ocurriendo estos días con las convocatorias para cubrir plazas. Además de haber concursos recurridos, cuestionan la premura con que se celebran las pruebas ya que, según señalan, al menos en algunos casos no son respetados los 10 días de plazo para que las personas que se presentan y que no entregaron la documentación completa puedan cumplimentarla. También cuestionan la aglomeración de pruebas, que obligan a que en muy poco tiempo tengan que ser revisadas las de más de un centenar de personas que se presentan a alguna plaza. «Pese a ello, los representantes sindicales están totalmente callados», dicen. La junta y el comité tampoco se pronunciaron cuando fueron despedidos casi todos los contratados de la Unidad de Promoción y Desarrollo. Como no recibieron indemnización y alguna persona llevaba cerca de ocho años trabajando, presentaron una demanda ante el juzgado de lo social y a duras penas consiguieron testigos que ratificasen que habían estado trabajando allí, pero los órganos de representación sindicales no se mojaron. El juez les dio la razón y tuvieron que ser readmitidos y abonarles en conjunto unos 210.000 euros. Esa misma noche, según señalan algunas fuentes, fueron despedidos de nuevo y el asunto vuelve a estar en el juzgado, al menos en algunos casos, pero el comité de empresa tampoco se dio por enterado. «Las reuniones son un formalismo, porque cuando son convocados los miembros de los dos órganos sindicales ya está todo acordado y adaptado a la oferta que hace la presidencia de la Diputación», señala uno de los críticos sindicales.