Para Wenceslao Posada «el gran fracaso social» es que la vivienda, considerada un derecho constitucional, fue la elegida para un enorme movimiento especulativo de magnitudes macroeconómicas que, como cualquier monocultivo, va a dejar grandes secuelas cuando se perciba claramente la recesión. -¿Socialmente cómo considera el balance? -Lo de la vivienda puede considerarse una guerra nunca ganada pero que precisa dar batalla permanentemente con las técnicas adecuadas. No hay una solución milagrosa sino un conjunto de medidas que, según la atención que se les preste, así serán los resultados. -¿Qué otros factores son importantes en la política de la vivienda? -Siempre se señala el suelo como el más determinante, pero hay que citar figuras como la del agente urbanizador y los conciertos urbanísticos, ambos fuertemente contestados. El suelo ha de ser, en mayor parte, patrimonializado y mediatizado por los poderes públicos. Nunca como en el último decenio ha sido tan pequeña la participación directa de la Administración.