Los monfortinos se miden al séptimo clasificado de la Tercera Vico, lesionado, y Sebi, sancionado, son las bajas del plantel visitante, y Róber reaparece
14 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Lemos afronta el partido de esta tarde (17.30 horas) a domicilio ante el Vilalonga con mucho optimismo, sobre todo después de los resultados positivos que logró el equipo en los últimos encuentros, que lo mantienen alejado en seis puntos de los puestos de descenso directo. Además, la semana resultó fructífera para la entidad que preside Mariano Rodríguez Cedrón, ya que se deshizo de Mariano, un futbolista que no cumplió para nada las expectativas que sobre él tenían los técnicos, aparte de ser un elemento discordante en la plantilla. «El vestuario está muy unido. Una manzana podrida no puede contaminar el resto del cesto. Por eso se le dio la baja y porque no cumplió las expectativas que teníamos sobre él y me siento muy decepcionado», apuntó Miguel Cabero, técnico del Lemos. La otra parte positiva fue el resultado del juicio entre el club y Vilachá, cuya sentencia declaró como despido procedente el del ourensano, con lo que las arcas del club no tendrán que desembolsar 17.000 euros que solicitaba el entrenador. Con este entorno afronta el equipo el partido ante los pontevedreses, que a pesar de ser séptimos con 51 puntos, en su feudo sólo han sido capaces de ganar cuatro encuentros, un bagaje que puede aprovechar el equipo monfortino, que está en la onda positiva de sacar puntos a domicilio. A la cita faltarán Sebi, sancionado, y Vico, lesionado. «Nosotros plantearemos el partido con valentía. La clave estará en que seamos capaces de dominar el esférico y aprovechar nuestras oportunidades, que seguro que las tendremos», apuntó Cabero. El técnico castellano leonés ya sabe cuál es el objetivo del vestuario y el suyo propio. «Nos hemos propuesto sacar 6 o 7 puntos en los tres próximos encuentros, lo que nos aseguraría prácticamente la permanencia y nos daría un mes de mayo plácido», señaló Cabero. Como notas positivas destacan la reaparición de Cotarelo y la titularidad de Soares.