Consulta médica sin lista de espera

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LEMOS

MIGUEL VILLAR

Crónica | Las asociaciones de enfermos se promocionan en la calle del Paseo Veinticinco colectivos participan en el «Paseo pola Saúde», que organiza el Concello de Ourense para ayudarles a divulgar su labor asistencial

11 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?l chaparrón que cayó a primera hora de la tarde en la capital ourensana deslució la apertura oficial, pero no desanimó a los vecinos que, a las cinco y media de la tarde, ya formaban colas ante algunas de las casetas de las 25 asociaciones que cuidan de quienes padecen otras tantas patologías, llegando donde no llega la asistencia oficial o complementándola con programas alternativos. Nada más entrar en la calle del Paseo de la capital, que alberga esta especie de feria sanitaria organizada por el Concello de Ourense, ya se adivinaba dónde estaban ubicados los colectivos que, además de información, ofrecían algún servicio extra a los paseantes. Y es que, tal y como están las consultas médicas ¿quién desperdicia la oportunidad de medir su tensión arterial, atendidos por encantadoras enfermeras que, como Candi, María José y Beatriz, ayer se encargaban de tal tarea como voluntarias en la caseta de la asociación de Fibromialgia Crónica? Pero es que, además, el paseo por la céntrica calle, permitía casi hacerse un chequeo completo. En la caseta del Centro de Mayores de Caixa Galicia se repetía la aglomeración para hacer pruebas auditivas y oculares, con la ayuda de los técnicos de Casa de los Lentes. Algunos puestos más adelante, la Asociación de Bulimia y Anorexia, ofertaba la oportunidad de medir el índice de masa muscular, tan de moda en los últimos tiempos, pero curiosamente con escasa demanda entre los ourensanos. «A los hombres no les preocupa y a las chicas no les gusta ponerse en la báscula», comentaba la psicóloga de la asociación. Pero no todos los que se acercaban a los puestos buscaban diagnósticos. De hecho los divertidos juegos programados en la Asociación contra el Cáncer -que además repartía fruta-, y la caseta de la Asociación de Celíacos, en la que se podían probar dulces y otros alimentos aceptados por este tipo de enfermos, contaban también con la atención del público. Tanta como cosecharon en el taller de reanimación cardiopulmonar la Cruz Roja. Pero el montaje sociosanitario tiene también otra vertiente. La de mostrar la voluntad y los escasos medios de los que disponen a menudo este tipo de colectivos para llevar adelante su labor, basada fundamentalmente en el voluntariado de familiares o de personas sensibilizadas con su problema. «Llevamos cuatro años funcionando, actualmente atendemos a cerca de veinte niños, pero podrían ser más, el problema es que ni siquiera tenemos sede», explica Adolfo García, de la Asociación de Niños Hiperactivos.