?l fiscal no tiene dudas de que D.M.C., vecino de Baralla, para el que pide dos años de cárcel, quemó el coche de la mujer con la que mantuvo una relación y el del nuevo compañero de ésta por cuestiones de resentimiento. Lo expuso ayer en el turno de conclusiones, en la continuación del juicio al imputado por un delito de daños. El suceso ocurrió en la madrugada del 24 de abril del año 2003 en Laxosa (O Corgo) al prender fuego con gasolina al alpendre en el que estaban los dos vehículos. Las acusaciones atribuyen este hecho única y exclusivamente al imputado mientras que la defensa dice que no hay ningún tipo de prueba. El juicio continuó ayer, después de haberse aplazado hace unas semanas en espera de que declarase una tía del acusado. Ésta fue llevada a la sala a instancias de la defensa y manifestó que el día en que ocurrieron los hechos su sobrino llegó a casa a las cuatro menos cuarto de la madrugada. El incendio ocurrió a las cuatro menos diez y a unos veinte minutos de camino. «No hay prueba directa, pero sí indiciaria contra el acusado y la sentencia debe ser condenatoria», explicó la fiscal del caso quien explicó que D.M.C. había mantenido una relación con la propietaria de uno de los vehículos quemados que finalizó en las postrimerías del año 2002. Tras la ruptura, entabló una nueva relación con otra persona y eso al acusado no le gustaba, por eso ejerció cierta vigilancia sobre la pareja, según la fiscal. «El hecho de que merodease por las inmediaciones de la casa de ella denota que no aceptaba la nueva relación por una cuestión de resentimiento. Ese fue el móvil que llevó al acusado a cometer el hecho», dijo. Polémica sobre la hora La hora a la que salió D.M.C. de un bar de Baralla en el que estuvo tomando copas fue motivo de polémica y puede ser la clave para aclarar los hechos. El acusado dice que se marchó a las tres y media de la mañana cuando cerró y que, por tanto, no tuvo tiempo a ir a quemar los coches a Laxosa. La fiscal no se lo cree porque, recordó, en la Guardia Civil y en el juzgado declaró que había salido a las cuatro. «La camarera dijo que había cerrado el local a las tres y media», advirtió la representante del ministerio público. Otro aspecto a tener en cuenta, según las acusaciones, fue el informe elaborado por la Guardia Civil que refleja que las huellas de los neumáticos que aparecieron en las proximidades del alpendre quemado eran idénticas a las ruedas del Mercedes del acusado. La defensa, ejercida por el letrado Manuel Cela, dijo que no existe acreditación alguna de que el imputado fuera el autor de los hechos. Es más, dijo que no servía una sentencia diciendo que no había pruebas sino que debería recogerse claramente en el apartado de hechos probados que D.M.C., no había sido el autor de los hechos. Recordó que su cliente salió a las 3.30 del bar y que no tuvo tiempo para ir a quemar los coches a Laxosa. En cuanto a la vigilancia que supuestamente ejercía sobre la casa de su ex compañera dijo que se debía posiblemente «a que le gustaba la chica y, a lo mejor, no pudo llevar a cabo una relación como él pretendía». En cuanto a las huellas de los neumáticos precisó que en el mercado había muchas ruedas de la misma marca. Recordó, a su vez, que la Guardia Civil había recogido un zapato del acusado pero no coincidían las huellas.