Juzgan a un hostelero acusado de dejar ciego de un ojo a un cliente

La Voz LA VOZ | LUGO

LEMOS

El imputado, que se enfrenta a 12 años de cárcel, negó el hecho El abogado de la víctima dice que ésta fue lesionada con un paquete que contenía monedas

06 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?oce años de cárcel es la pena que solicitó ayer la acusación particular al empresario lucense Baldomero Cabadas Miguel por un presunto delito de lesiones. Supuestamente dejó ciego de un ojo a un cliente de un establecimiento de hostelería que regentó hace algún tiempo. El imputado negó que hubiese agredido a la víctima en el transcurso de la vista que tuvo lugar ayer en la Audiencia Provincial. El fiscal solicita siete años de cárcel. Los hechos que dieron lugar a la vista sucedieron el 20 de julio del año 2003 en la cafetería de la estación de autobuses de Lugo, que por aquel entonces era propiedad del acusado. Según la acusación particular, Baldomero se dirigió a un cliente y, «sin mediar provocación alguna por parte de la víctima», la agredió. Como consecuencia del ataque, el cliente cayó al suelo. Debido a los hechos, el lesionado tuvo que ser ingresado en el servicio de Oftalmología del Hospital Xeral Calde de Lugo, como consecuencia de un traumatismo en el ojo izquierdo. Como consecuencia del incremento de la tensión ocular producida durante el ingreso, precisó ser intervenido quirúrgicamente. Durante el curso evolutivo de la intervención, se le produjo una nueva descompensación de la tensión que provocó otra operación. El lesionado tardó 238 días en curar y, pese a las intervenciones de que fue objeto, perdió la visión del ojo izquierdo. Con monedas El acusado negó las imputaciones. El cliente, según la versión de Cabadas, estaba en la barra borracho insultando a los clientes y riéndose de los camareros. Llamaron a la policía pero ésta no acudió porque no se había producido ninguna agresión. Ante esta situación, pidió al cliente que abandonara el establecimiento y entre él y un camarero lo cogieron por los brazos pero, al llegar a la altura de una de las máquinas se cayó en el suelo y se golpeó en un ojo. «Llevo 35 años en este negocio y nunca agredí a nadie», dijo este empresario lucense en la vista. La acusación particular sostuvo que el propietario de la cafetería le dio a su cliente con un paquete de monedas de las que estaba recaudando de las máquinas. Esa es la versión que sostuvo también la víctima que reconoció que ese día había bebido y que bromeaba con los camareros. El acusado negó, sin embargo, que estuviese retirando las monedas. Otra versión apuntaba que la agresión en el ojo se produjo con el sello de oro que llevaba en uno de los dedos el acusado. La acusación particular recordó al empresario que algunos camareros le habían atribuido la agresión. Baldomero Cabadas dijo sobre el particular que podía existir cierta animadversión por parte de sus empleados por diversas razones. Durante la vista, que se prolongó a lo largo de toda la mañana, presentaron declaración varios testigos.