Día del trabajo con coro de «La Internacional»

La Voz

LEMOS

Aún perduraban los ecos de las conmemoraciones republicanas y en torno a la calidad de los festejos -la fastuosidad del evento se aprecia en el elevado presupuesto dedicado a fuegos de artificio, que ascendió a 1.530 pesetas- cuando el Partido Socialista y la UGT anuncian la conmemoración de otra fiesta, el Primero de Mayo. El primer decreto de Largo Caballero, del 22 de abril de 1931, establecía esa fecha como fiesta nacional del trabajo. Casi cincuenta años después de sus orígenes, en 1889, la fiesta del trabajo seguía manteniendo su carácter de tipo reivindicativo, de unidad obrera. Los presidentes de las asociaciones afectas al sindicato UGT -Sociedad de Camareros y sus Similares, Sección de Zapateros y Sección de Peones- organizaron los actos y elevaron a la alcaldía sus peticiones. Escuelas e infancia En el año 1932 estas reivindicaciones se resumían en: construcción del edificio de escuelas elementales del trabajo; representación en el patronato de dicha escuela; material para las escuelas públicas, así como el personal suficiente para la debida instrucción de los chicos; abaratamiento de subsistencias, por ser de pura necesidad para la clase trabajadora; creación del patronato de protección a la infancia con la máxima representación de la clase trabajadora organizada; que se le exija por esa corporación a los Padres Escolapios el compromiso que habían adquirido en el año 1910 sobre la creación de escuelas de artes y oficios. Aunque la festividad había perdido su condición de movilización o huelga general, tenía ahora un tono festivo, institucionalizado y pacífico. Por ejemplo, para el año 1933 las sociedades obreras vinculadas a la UGT pusieron en escena en el Teatro Principal, el día 29 de abril, el drama social El Apóstol . En ella intervinieron sus afiliados, entre los que podemos citar a Pedro Losada Pereira, secretario del Centro Republicano; Antonio Pérez Álvarez, vocal de la Agrupación Socialista; Eusebio Cuesta y Antonio Pérez Aguiar. La velada estuvo amenizada con música. Al principio y al final de la obra el coro de la organización dirigido por el músico local, Ibáñez, cantó a cuatro voces La Internacional , que fue escuchada en pie por el numeroso público que abarrotaba la sala. El espectáculo resultó un verdadero éxito artístico y económico, cuyos beneficios iban destinados a la construcción de la Casa del Pueblo. Celebración en A Pinguela El Primero de mayo, además de la clásica manifestación cívica a la que concurrieron todas las sociedades obreras, se celebró por la tarde una fiesta campestre en A Pinguela acompañada por la banda de música de la localidad.