CRÓNICAS DE UN PUEBLO | O |
16 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.HAY QUE tener cuidado cuando uno pretende ser original y quiere sorprender a alguien con algo impactante, ya que la línea que separa esto con el mal gusto es muy fina e incluso raya en muchas ocasiones con lo hortera. Quizá pueda ser eso lo que le pasó a la persona encargada de buscar un adorno navideño con un diseño innovador para el cruce de los Cuatro Caminos. Es este el barrio sarriano precisamente por el cual pasa la mayoría del tráfico que atraviesa el pueblo, y por tanto el que deja en muchas ocasiones la impronta de la imagen que uno se pueda llevar de la villa. Yo que viví allí la mayor parte de mi vida soy testigo de que una Navidad tras otra, durante los últimos veinticinco o treinta años, se colocó en medio del cruce un árbol de gran porte muy bien iluminado que recibía las alabanzas de vecinos y visitantes. Durante muchas fiestas fue el único adorno que había en Sarria y acogía el acto central de la cabalgata de Reyes con el Belén viviente organizado por Meigas con notable éxito. Pues bien, alguien tan iluminado como el susodicho árbol decidió que tenía que dejar su lugar para poner en ese espacio unos caballitos de mar sobre una caja que parece contener un regalo. La relación de este engendro artístico con la Navidad prácticamente nadie consigue adivinarla y mas bien parece anunciar un acuario o algo por el estilo. Otros barrios, con menos tradición de pino, han tenido mas suerte y han conservado sus adornos sin tener que sufrir este diseño de vanguardia. Una de las personas que habitan en cuatro caminos y que se han significado criticando la remodelación del cruce es el concejal del BNG y por ello yo me pregunto si esto habrá tenido algo que ver con esta polémica decisión, pero sinceramente, me parece que mi amigo Pepe Luis no merecía tanto castigo.