DESDE LA GRADA | O |
04 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.POR FIN el Lemos convenció en la primera parte del pasado domingo ante el Bouzas. Es cierto que no se ganó, lo que sigue siendo preocupante en términos clasificatorios, pero no menos cierto es que el equipo dio otra imagen. ¿Por qué? Simplemente porque vino un técnico que puso los peones en su lugar natural del tablero. En la primera parte, el equipo tuvo momentos en los que jugó al fútbol, con una actitud y una capacidad de sacrificio de agradecer. Eso lo premió el público con aplausos y gritos de ánimo. Jugadores, a los que otros técnicos llegaron a considerar de dibujos animados, demostraron que tienen sitio en este equipo, y que aunque todavía no tienen nombre en la tercera sí están capacitados para competir en ella. Claro, hay que colocarlos y ubicarlos en su posición natural. No pinta nada mal lo que hemos visto, aunque no podemos lanzar las campanas a volar, porque todavía queda mucho que trabajar. Lo que preocupó un poco fue que se registró la peor entrada de la temporada, y no es porque los medios de comunicación no escribieran al gusto de algunos directivos, como alguno se preció de comentar. Lo que pasa es que hasta este momento, el equipo no carburaba y no atraía a un público, que dada la tarde intempestiva, prefirió quedarse en casa resguardado del temporal.