DESDE LA GRADA | O |
24 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LAS DECLARACIONES del capitán del Lemos, Víctor Arias Coutado «Vico», ni fueron ventajistas, ni oportunistas, ni realizadas en el peor momento. ¿Por qué? Sencillamente porque lo que transmitió a la opción pública ya se lo había dicho a la cara al propio Pepe Vilachá dos semanas antes. Vico no fue un cobarde. Al contrario, cumplió a la perfección su papel de capitán y nunca se escondió, porque siempre que tuvo que decirle las cosas a la cara al míster así lo hizo. Quizás eso le pasó factura, sobre todo a la hora de «chupar» banquillo, pero no le importó. En definitiva, Vico demostró lo que es, una persona y un caballero, que antepuso los intereses de la plantilla a los suyos propios. En una palabra, y lo reitero, cumplió su papel de capitán. Eso le valió a él y a algún otro compañero ser discriminados, pero no le importó, porque no estaba dispuesto a dejar que el técnico alzara la voz más de la cuenta a la plantilla y les perdiera el respeto. Ahora, toca nombrar un nuevo entrenador, y estoy de acuerdo que quién ha de hacerlo es la junta directiva, porque para eso es la que rige los destinos del club. Ahora mismo, dos nombres son los que realmente tienen posibilidades de hacerse cargo del equipo, Durán y Fuertes. El presidente reflexiona y medita en tierras sorianas la decisión, que tomará el próximo lunes.