Reúnen 2.000 firmas para pedir la retirada de pararrayos radiactivos

LEMOS

BLANCO

Los vecinos relacionan su funcionamiento con la aparición de 17 casos de cáncer en Ribela En Sarria están colocados seis aparatos de este tipo y varias torretas de telefonía móvil

09 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El grupo de vecinos de Sarria que el pasado mes de junio iniciaron los trámites ante el Concello para solicitar la retirada de los pararrayos radiactivos y torretas de telefonía móvil del casco urbano lograron reunir más de 2.000 firmas de apoyo y todavía continúan recogiendo más adhesiones. El principal argumento que esgrimen para basar su petición es la elevada incidencia de casos de cáncer que se han producido en los últimos años en la zona de Ribela. En una población que apenas supera el centenar de personas se detectaron 17 afectadas por alguna variedad de esta enfermedad. Los promotores de la recogida de firmas consideran que la proliferación de casos de cáncer tiene relación directa con la presencia de cinco pararrayos radiactivos en las proximidades de la zona. Los cinco aparatos están colocados en los dos institutos, Gregorio Fernández y Xograr Afonso Gómez, el pabellón polideportivo de la carretera de Castelao, la residencia de la Guardia Civil y el ambulatorio del Sergas. Además hay uno más en la villa situado en un edificio de la calle San Eufrasio, próximo a la estación de ferrocarril. También consideran que en las torretas de telefonía móvil instaladas en la calle Calvo Sotelo y en la Rúa Nova existen dos pararrayos. En uno de los apartados del escrito informan del Real Decreto de 1986 en el que se prohíbe la colocación de pararrayos radiactivos y se obliga a retirar los colocados antes de ese año. Los instalados posteriormente, la gran mayoría de los que existen en Sarria, deben solicitar su autorización como instalación radiaoactiva. En lo que al de la Guardia Civil se refiere, los autores de la carta recuerdan que en otros destacamentos de la Benemérita de Lugo se retiraron estos aparatos, que fueron colocados cuando Roldán era el responsable del Instituto Armado. Los vecinos consideran que lo más sencillo sería suplir los actuales pararrayos radiactivos por otros convencionales. La diferencia es que los segundos llevan un cableado hasta una toma de tierra que en ningún caso genera peligro. El motivo por el que todos los que se colocan no son de este tipo es económico. Los radioactivos son muy económicos, mientras que poner uno de los otros acarrea un considerable desembolso de dinero. La falta de información en muchos casos, según manifiestan representantes vecinales, es otro de los motivos por los que se siguen colocando aparatos que pueden entrañar peligro para la salud. En lo que a las antenas de telefonía se refiere, los promotores del escrito solicitan que las retiren del casco urbano y las trasladen a una zona en la que no generen peligro para las personas.