Reportaje | La historia del matadero lucense La decisión de que la industria cárnica viniese para la capital luguesa vino precedida de una dura pugna entre Lugo, Monforte, Santiago, Ourense y Porriño
15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.IMAGEN IRREPETIBLE. Esta fotografías recoge las instalaciones de la vieja Frigsa, donde ahora está situada la avenida Duquesa de Lugo y el futuro centro deportivo y de ocio de A Milagrosa CARTILLA DE RACIONAMIENTO. Algo necesario en la época Los lucenses que ayer recordaban la inauguración de Frigsa, o los más jóvenes que conocían que tras estas siglas se escondía un entramado industrial importantísimo, no pueden imaginar que cuando llenos de orgullo los columnistas de los diarios de la época denominaban la ciudad por su industria recién inaugurada el «Chicago gallego», utilizaban un doble lenguaje Al referirse a esta ciudad estadounidense de importante tradición industrial y de historia mafiosa, identificaba nuestra ciudad más con este segundo aspecto. La exportación de ganado al resto de España, y en especial a Cataluña y Madrid, era una actividad que fue recobrando especial relevancia a medida que las comunicaciones por ferrocarril fueron acortando las distancias. En la España de la cartilla de racionamiento, el objetivo de llevarse algo que comer a casa era en muchos casos una aventura. Téngase en cuenta que con cupón de racionamiento un quilo de patatas costaba 1,60 pesetas, 200 gramos de lentejas 0,75 y 100 gramos de jabón 1,40. Estas cantidades podían ser casi estratosféricas si se encontraban los artículos en el mercado libre, pese a las detenciones y multas que la autoridad aplicaba a los estraperlistas. La situación era tan grave que pese a la ayuda argentina con la importación de carne y cereales, en 1949 hubo de dedicar un 25% del saldo en divisas para adquirir alimentos. Ante la falta de recursos económicos y para desterrar la imagen del intervencionismo en el libre mercado se piensa en socios para la futura Frigsa, estos serán en principio Abella, y los hermanos Fernández, que gestionan el matadero provincial de Mérida. El presidente de la Diputación Lugo, Antonio Rosón, mantiene una reunión en el paraninfo con ganaderos lucenses, delegados de las Cooperativas del Campo Lucense y la empresa madrileña Tracer, al objeto de asegurar la participación en el capital del futuro matadero, ya que el INI solamente se hace cargo del 51% del capital. Tras la exposición de los beneficios a obtener se acuerda determinar el porcentaje de participación en la que entrarán los representantes de las cuatro provincias, comisionando la de Lugo a los señores Páramo y Fernández. Además de conseguir el capital, era luchar contra factores, como la oposición de las fábricas de hielo, o la aparición de industrias conserveras que apoyándose en la costumbre de consumir la carne fresca rechazarían la congelada. Oposiciones El plan de 1951 ponía en peligro la libre competencia, así como la propuesta de instalación en Lugo de la factoría, hace que en sucesivos escritos enviados al ministro Suanzes, al vicepresidente del INI, Joaquín Planell, y a Carrero Blanco, todos fechados en el mes de abril de 1951, el consejero delegado de Abella salió al paso de un rumor según el cual se habría decidido trasladar a la ciudad de Lugo el matadero frigorífico que estaba previsto instalar en Monforte, ciudad que ya había cedido terrenos, argumentando a favor de dicho traslado razones sanitarias y vulnerando el espíritu del Plan de 1951 que recomendaba una importante red ferroviaria, además de que suponía la construcción de una nueva instalación a costa de crear el cadáver de otra. Al mismo tiempo no se entendía cómo se pretendía resolver un problema ya resuelto por la iniciativa privada. No sería esta la única protesta. Francisco Martínez, con sillón en el consejo de Frigsa en representación de los tratantes gallegos de ganado, era propietario del matadero general sito en la localidad ourensana de Xinzo de Limia. Ante los engaños que Rufino Beltrán hacia a los ganaderos y lo errado de sus cálculos, le expone que lo único acertado de todo lo que se pretende es la ubicación en Monforte. Las disculpas del INI de que Abella trataba de defender intereses particulares y no los de la nación, llevó al alcalde de Monforte, Luis Rey Mariño, a dirigirse a Carrero Blanco en estos términos: «Es tan grande la anomalía de que con fondos del INI se esté ejecutando una obra en contra del mismo INI, que hemos creído un deber señalar ese paradójico hecho a VE [Carrero] por si estima señalar la paralización de dichas obras, hasta tanto el Plan sea aprobado por el Gobierno». Los empresarios lucenses, vieron la posibilidad de la instalación de la nueva factoría en la capital y argumentaron la experiencia comercial en el ramo, el núcleo de hermandades y cooperativas de la zona gallega tienen su arraigo en su zona de influencia, además de otras razones de todos conocidas. Rivales Pronto Santiago, Pontevedra y Ourense harían oír su voz. Los mataderos de Porriño será el argumento pontevedrés, el mercado de ganado el de Santiago, y Ourense esgrime que en el plan de 1952 se completará la red ferroviaria y será el centro de Galicia en cuanto a servicios ferroviarios. La Diputación decide avalar la candidatura de Lugo, argumentando que entre dos opciones de la misma provincia y para no restarse apoyos es preferible apostar por un único aspirante. Mientras que la Diputación de Ourense defiende que si no son ellos los elegidos, deben de ser los monfortinos. Así mismo las protestas llegan incluso a figurar en las secciones de cartas al director El 20 de abril de 1951 la carta firmada por el monfortino Juan Castillo levanta ampollas por su crítica a la actitud de la diputación lucense, y es contestada el día siguiente por un anónimo escrito oculto bajo el seudónimo «Un ganadero minúsculo», donde pretende zanjar la cuestión de forma lisa y llana indicando que son las cifras y números las que avalan la decisión de la diputación ya que el que más aporte debe de ser el escuchado, ya que en definitiva el gobierno será el que tome la decisión.