En directo | Cómo se viven los enlaces nupciales En el hotel San Clodio, en Leiro, la agenda del 2007 está prácticamente completa: no queda ni un sábado libre para casarse de junio a septiembre
09 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?n las bodas, como en las películas de amor, hay dos protagonistas principales: los novios. Pero la mayoría de los matrimonios suponen también una celebración y es ahí donde se cuelan un buen número de extras. Durante el verano hay todo un sector que se mueve en torno al negocio nupcial. Testigos de cómo dicen «sí, quiero» los ourensanos son las imprentas, las floristerías, los fotógrafos y, por supuesto, los encargados del banquete. Y son sólo algunos ejemplos. En Ourense hay distintos espacios en los que celebrar los convites: restaurantes, hoteles, paradores... Desde que abrió sus puertas hace siete años son muchas las bodas que han tenido San Clodio como escenario: es un referente para los futuros matrimonios de la provincia y también para aquellos que residen fuera -en Madrid, por ejemplo- pero que regresan para casarse, cerca de casa y en un entorno que consideran excepcional. Catorce camareros En temporada alta -de junio a septiembre- el hotel monumento se convierte en escenario de cuatro bodas cada fin de semana. El rosario de enlaces exige un esfuerzo en personal: de cada una se encargan 14 camareros, al margen de los cocineros y del resto de profesionales que hacen que todo transcurra según lo planeado. Así lo explica el metre de San Clodio, Luis Roales, con el que es difícil entablar conversación estos días, los de más trabajo del año. Durante toda la semana no para, atendiendo a las parejas de novios que ultiman detalles y a los que reservan fecha para el próximo año. «Tenemos todos los sábados del verano del 2007 ocupados, sólo nos quedan domingos y viernes sueltos. Y aquí la gente se lo toma con calma, en Madrid ya no hay nada hasta el 2008», explica. Aunque depende de los gustos de los contrayentes, un menú medio puede salir en 120 euros por persona. En San Clodio apuestan por un nuevo concepto de la gastronomía nupcial. «Hay gente que pide el menú tradicional y nosotros se lo damos. Pero queremos romper un poco con el clasicismo y, de hecho, se está cambiando el chip poco a poco», asegura Luis Roales. Se refiere a los infinitos menús, típicos de Galicia, con despliegue de marisco, pescado y carne. Para él, lo ideal es otra cosa: «Un primer plato puede ser un único marisco o una ensalada de bogavante, por ejemplo. Si pones cigalas, vieiras, langosta... la gente no llega ni al primer plato». El tiempo Pero no es la comida lo que más preocupa a los novios y a sus familias. Al menos así lo perciben en San Clodio, donde se celebran tanto ceremonias religiosas como civiles. La climatología es el gran dolor de cabeza en los días previos a la boda. «El tiempo los atemoriza. La semana anterior están en un estado de nervios absoluto, pero no sólo los novios, también sus padres», indica Roales. Sin duda alguna, la restauración nupcial se ha convertido en el gran filón del hotel monumento de San Clodio, como ocurre con otros negocios de la provincia que, cada verano, se convierten en testigos, unos de los más directos, del compromiso de aquellos que deciden formar un matrimonio. Y festejarlo.