El rostro único de la Cruz Roja

XOSÉ RAMÓN PENOUCOS

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

09 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

CRUZ ROJA como organización ha dado un vuelco total en los últimos años. Ya no tiene nada que ver, afortunadamente, con aquella entidad que servía para que los parientes de algún enchufado hicieran la mili en casa y sin dar golpe. Si a nivel nacional han cambiado las cosas, en lo que a Sarria respecta la evolución del equipo que dirige Jaime Capellá no tiene parangón. Los vecinos de la comarca en general y de Sarria en particular deberían valorar que es casi imposible hallar un evento en el que no estén presentes de manera desinteresada, bien sea de carácter deportivo, lúdico, gastronómico o de cualquier otro ámbito. Nos hemos acostumbrado de tal manera a ver los chicos y chicas de la Cruz Roja que para casi todos ya forman parte del paisaje y son algo normal, cuando en otros muchos sitios lo más habitual es que no estén. Su proximidad a la gente también ha ocasionado que ya no se les llame por su rango y sí por su nombre de pila. Ejemplos de su buen hacer los hay a decenas y para muchas familias son más ángeles de la guarda que otra cosa. Su entrega y profesionalidad han quedado confirmadas cuando desde el lugar más necesitado de servicios sanitarios del país en la actualidad, las Canarias, por sus problemas con la inmigración, hayan reclamado su presencia. Como no podía ser de otra manera, no hizo falta llamarlos dos veces para que cogieran un avión y se presentaran en el lugar dispuestos a darlo todo por unas personas que ni los conocen y que ni siquiera les entenderán cuando les hablen. Los inmigrantes que llegarán por centenares a Tenerife seguro que no se olvidarán de los rostros de Manolo, Alba y Jaime. Lo ideal sería que en Sarria tampoco nos olvidásemos de la imagen única de Cruz Roja.