Reportaje | Así valoran los albergues lucenses los usuarios Las duchas de Triacastela «parecen importadas de Guantánamo». La hospitalera de Sarria «se convierte en invisible». Califican de indecente el recinto de Palas de Rei
04 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?so de caminar y callar era antes. Ahora, los peregrinos utilizan diversos canales para dar a conocer sus opiniones, a veces favorables y otras muy críticas, sobre la atención recibida a lo largo de su ruta hacia Compostela. La página del camino de Santiago de Consumer Eroski es una de las mejores que hay en la Red y, a la vez, la más actualizada. En ella los peregrinos cuelgan sus opiniones, en su mayoría sobre los albergues. Llueven las críticas, especialmente a los responsables de los establecimientos y al estado de éstos. Hay quien extiende sus quejas a los hosteleros de las proximidades por los precios. Como muestra están las siguientes opiniones, recogidas por albergues y siguiendo la ruta por la provincia de Lugo. Todas son las más recientes. O Cebreiro . Ángel Velasco explica que el local no está mal «a la hospitalera se le puede calificar de agradable». No es tan benévola María Jesús, que llegó al recinto con un grupo de 10 alumnos de Tenerife para iniciar el camino y «te sale esa señora tan desagradable y dice que no tienes derecho a quedarte porque no vienes caminando». Otra peregrino se queja del trato «de completo desinterés con el que las funcionarias reciben a los peregrinos; pueden llegar a tener falta de saber estar». Hospital da Condesa. Las dos únicas opiniones de este año que había ayer eran totalmente favorables. «Muy acogedor. La hospitalera te hace la estancia más agradable aún», explica Ararinhas. Currocamino escribió que le parece «bueno y acogedor». Triacastela. Las duchas se llevan todas las críticas de los peregrinos. «Parece que las han importado de Guantánamo, de las que utilizaban para hacer hablar a los prisioneros de guerra; pasas del agua helada a la de pelar pollos», explica uno de los usuarios. Otro dice de ellas: «si los marcianos tienen tres manos, les resultarán cómodas». Varios usuarios aseguran que desde que se construyó no tuvo más mantenimiento. Jesús, el hospitalero se lleva un 10 de unos y muchos elogios de otros. Calvor. Todas las opiniones son del año pasado y, además, algunas contradictorias. Flavio dice que es el mejor del camino francés en Galicia. «Pequeñito, limpio, acogedor y tranquilo. Perfecto para recuperar fuerzas», expresa. Por contra, un anónimo escribe que él y su grupo fueron expulsados por no hacer los kilómetros necesarios. «Nos trataron muy mal, con faltas de respeto y comentarios que ofenderían a cualquier peregrino», destaca. Sarria. «La instalación está bien pero, ¿Dónde se tiende la ropa? ¿Con qué enseres se prepara y sirve la comida? La hospitalera, tras abrir e inscribir se convierte en invisible y queda el albergue sin responsable», dice. La encargada desata polémicas. «En este albergue el único fallo es la hospitalera, la cual te trata muy mal y te veja cuando le viene en gana», dice Aries67. Otro peregrino explica: «cuando nosotros fuimos (abril de 2006) debía haber otra hospitalera porque en los somieres ponían verde e la pobre mujer y la que nosotros conocimos era muy maja». Barbadelo. Los peregrinos que opinan hablan dicen que el albergue es correcto pero elogian un establecimiento privado que está cerca y que se llama Casa Carmen, «donde se come de lujo». El dueño, comentan, es un enamorado del folk. Ferreiros . Pequeño y bien cuidado, dicen algunos peregrinos. «Nos llamó la atención que la hospitalera nos insistió mucho en que no fuésemos al mesón que hay junto al albergue, diciéndonos que se comía muy mal, que la gente era desagradable y que teníamos que ir al bar que se encuentra más adelante. Nos mosqueó tanta insistencia. Fuimos al primer mesón y quedamos encantados: el dueño es una persona muy maja, amable y la comida una delicia», explica Santiper. Portomarín. «Está en muy buen estado, pero en la última semana de junio, no había papel», dice un usuario. Otro escribe: «Las instalaciones están muy bien (...) sin embargo la hospitalera no está nunca; tuvimos que registrarnos y sellarnos la credencial nosotros mismos y, además, no nos hizo ni caso cuando le dijimos que no funcionaban las lavadoras», expresa Phuentes. Ventas de Narón. De este albergue hay dos opiniones escritas este año. Una de ellas es la de Isacullera: «dormimos allí en agosto de 2005. Muy limpio y confortable. Lo malo es que en el único bar cercano la comida no vale nada y es muy cara». «Limpio, con trato acogedor por parte de la hospitalera y buen sistema para las engorrosas mochilas», dice J. Calderón. Este peregrino reseña que es una pena que sólo exista una posibilidad de comer porque peligran las carteras. «No todo puede ser bueno», añade. Palas de Rei . «Fue el peor. Llevaba dos días andando desde Sarria y no sólo no me tocó dormir en el suelo sino que las duchas, como bien dicen otros peregrinos, estaban asquerosas», explica uno de los usuarios. «Es una indecencia el estado en que se encuentran las duchas, los baños y sobre todo la humedad que tienen las habitaciones. Las paredes están negras», escribió un anónimo. Mato-Casanova . Es el último albergue en el trayecto lucense (está ya casi en el límite con Melide) y acapara comentarios dispares. «Me pareció de lo mejor. Pequeño, limpio y acogedor», dice un peregrino. «Normalillo», «Un poco cutre», dicen otros. «Un lujo», explica otra usuaria.