TRIBUNA | O |
10 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN plena vorágine de la construcción que invade casi todo el país, Sarria no es ajena a este fenómeno. Prueba de ello es la gran cantidad de pisos vendidos en los últimos tiempos y en la gran oferta que superará las mil viviendas en los próximos años. El ritmo es tan frenético, uno de los mayores en la provincia, que se esta obrando en zonas en las que nadie pensó que se edificaría jamás. El problema urbanístico que se avecina es importante, ya que apenas queda suelo urbano sobre el que hacer un edificio, con el significativo aumento de precios que ello producirá. Mientras las ciudades y pueblos mas importantes de Galicia cuentan desde hace tiempo con planes generales, la mayoría ya en revisión, Sarria sigue con unas normas subsidiarias aprobadas en 1981 y redactadas años antes, por tanto un planeamiento de casi 30 años. Los conceptos urbanísticos de hoy poco o nada tienen que ver con los de entonces. Por tanto, nos toca regirnos por normas desfasadas. Ha habido varios intentos, por parte de los distintos gobiernos de dejar atrás estos planteamientos y aprobar normas que garanticen en el futuro más suelo urbano, espacios verdes y zonas para nuevas dotaciones con un urbanismo mas moderno y armónico. En la legislatura anterior se intentó sacar adelante el PGOU, pero no pasó del período de sugerencias. Al empezar ésta se cambió el equipo redactor, empezando de nuevo y de momento está en la misma fase que el anterior. Ahora debe ser aprobado inicialmente en el Concello y luego en la Xunta. Me temo que a sólo once meses de las nuevas elecciones no dará tiempo de aprobar el nuevo documento y quedará para la próxima corporación el visto bueno, siempre que no haya cambio de gobierno y éste decida lo contrario. A este paso los ciudadanos se van a cansar de dar sugerencias.