Reportaje | El Grupo Francisco de Moure entregó su premio a la parroquia de Forcas La de ayer fue tarde festiva en Forcas, en Parada de Sil. Numerosos vecinos quisieron presenciar el acto de reconocimiento por haber ayudado a restaurar el retablo mayor
02 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La iglesia de la aldea de San Mamede de Forcas estaba repleta de gente. En el atrio, una gran carpa y gaiteiros para animar el acto. Era una jornada especial porque el Grupo Francisco de Moure entregaba su premio simbólico a los vecinos que ayudaron a restaurar el retablo barroco de la capilla mayor de la iglesia. En nombre de ellos, Concepción Novoa Pérez recogió el galardón. El obispo de Ourense, Luis Quinteiro, le hizo entrega de una escultura; el delegado provincial de Cultura, Xosé Carlos Sierra, le entregó enmarcado el texto donde consta el motivo del premio en su octava edición. Esta mujer fue la que dio el golpe sobre la mesa para que todos se pusieran en acción y evitar que el retablo se viniera abajo. Y ella aportó la mayor cantidad de dinero. Dio las gracias en nombre de todos los vecinos del día a día local y a los llegados de Barcelona, de Madrid, de Vigo y de Zamora. El presidente del Grupo Francisco de Moure, Miguel Ángel González, leyó el discurso basado en siete palabras y un silencio para una tarde en esta parroquia de la Ribeira Sacra. Entre esas siete palabras, estaba Moure, el escultor barroco compostelano que quiso ser ourensano y dejó aquí piezas maestras. Añadió que el grupo al que Moure da nombre «es independiente, plural y alejado de toda rivalidad estéril y de todo protagonismo autosuficiente». Habló de patrimonio como «algo de nuestra propia esencia, valores que si nos faltan nos acortan los espacios más entrañables de la memoria y de la vida». Aludió también a la belleza de la zona, sencilla, como la auténtica belleza. Se refirió a Forcas con su retablo del siglo XVIII que sustituye a otro que en 1600 pintaba y doraba, dijo, el portugués Fructuoso Manuel. Resaltó también la colaboración vecinal: «Aquí la queja se ha trocado en empeño, los lamentos en peticiones, las impotencias en generosidad». En la restauración también colaboraron el Obispado, la Xunta, la Fundación Barrié, y los Amigos de la Parroquia. Entre todos aportaron más de 30.000 euros. El profesor Limia Gardón hizo la laudatio del pintor Manuel Vidal, que pintó un Resucitado en la puerta del sagrario. «Pensei que era mellor representar algo máis esencial como a imaxe de Xesús resucitado. O darlle luz e esa expresión máxima pareceume oportuno», dijo el artista. El delegado de Cultura recordó que la obra hecha por el pueblo supone la «cohesión social do vecindario» en una acción de defensa del patrimonio artístico que sirve para «reforzar a identidade como grupo, como comunidade». En la iglesia actuaron las pandereteiras de la agrupación Agarimo para cerrar el acto. La fiesta siguió fuera con gaitas y un ágape.