«Cuando fotografío a gente lo que más me gusta es la sorpresa»

Benigno Lázare LUGO

LEMOS

PRADERO

Entrevista | Chema Prado En contra de lo usual en el mundo cristiano, preserva su actividad pública en la Filmoteca Nacional y habla de su pasión íntima: la fotografía

10 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

A Chema Prado no le gustaría ser fotógrafo de guerra y probablemente lo hubiese pasado muy mal ganándose la vida de freelance . -En una de sus exposiciones integró a visitantes de museos en los cuadros que estaban viendo cuando fueron fotografiados. ¿Entre unos y otros había algo en común a mayores de la foto que les hizo? -Eso fue en la exposición Cautivos , que coincidió en una época en la que visitaba museos muy a menudo. Los espectadores de los cuadros son casi todos anónimos porque no iba con la idea de hacer la exposición, aunque hay una en el Paul Ghetty, en California, en la que aparece Antonia Sanjuán, que no se dio cuenta de que yo la fotografiaba. Lo que hice fue pasar horas delante de los cuadros y ver las situaciones que se creaban con la presencia de otros visitantes, que eran muchas y diversas. En definitiva, es mi curiosidad tanto por las pinturas como por las personas que las visitan. -Actúa con el canon chejoviano de «sugerir y no mostrar» y, sin embargo, lo hace con una cámara fotográfica que a priori es un aparato concebido básicamente para mostrar. -Es cierto, pero hay muchas formas de relacionarse con una cámara, por eso hay tantas miradas y fotógrafos. -¿Qué cámaras usa? -No uso cámaras digitales. En China hace nueve años utilicé una Contax, de 35 milímetros. En algún momento también usé una cámara compacta pero siempre utilizo las analógicas. -¿También era un amante de las Polaroid? -Fue un período en el que tuve una afición hasta tal punto que las coleccioné y tengo 15 o 16 cámaras de diferentes modelos de Polaroid. Tenían mucho que ver con la inmediatez. Las usé tanto en blanco y negro como en color, pero especialmente me ha gustado mucho sacarle jugo al color y nunca usé las profesionales. -¿La tecnología digital las desbancó? -Claro, porque se mantiene la inmediatez y se abarataron los costes, ya que la película Polaroid es cara. Yo de vez en cuando aún la empleo y la cámara digital sólo la utilizo en mis cosas personales, más bien para gravar en vídeo, como un diario mío. Nunca incluyo fotos digitales en exposiciones. -En los años 80 estuvo en China, volvió una década después y constató un gran cambio. ¿Tal vez para su próxima exposición sea suficiente fotografiar los «híper» que hay aquí como hongos? -Lo de China es un accidente. Cuando voy allí nunca lo hago pensando en preparar una exposición. Fueron viajes por otros motivos durante los que hice fotos y posteriormente alguien me sugirió que montase la exposición. -También es aficionado a fotografiar rincones de las ciudades. ¿Cuáles son sus preferidos de la de Lugo? -Cada vez que voy me gusta mucho visitar toda la parte antigua, la de los vinos. -De todas las que fotografió, ¿qué ciudad tiene los mejores rincones? -Es dificilísimo contestar a eso. Viajo mucho y como son cambios tan grandes de una ciudad a otra o de una cultura a otra, en todos los sitios hay rincones especiales pero me resulta imposible seleccionar alguno. -De usted dijo la crítica Lola Garrido que capta «los murmullos de la ciudad». ¿En qué lugares de una ciudad se captan mejor esos murmullos? -Eso es muy poético por parte de Lola Garrido. Cuando llevo una cámara encima voy captando momentos allí donde surgen y unas veces esos murmullos son más intensos y otras menos, disparando la cámara independientemente del lugar. Más que murmullos, en las ciudades de hoy lo normal es que sean ruidos estridentes. -¿Una cámara es una disculpa para detenerse ante escenas que sin ella no se hubiese atrevido a fotografiar, como por ejemplo las manos ajadas de un anciano? -Evidentemente. A mí siempre me ha costado mucho eso, tengo que animarme mucho para emplearme con la cámara en determinadas situaciones. Siempre he sido muy pudoroso pero hay fórmulas para lanzarse y disparar. -¿Al fotografiar a personas hay que cogerlas desprevenidas? -No soy retratista, pero cuando fotografío a gente lo que más me gusta es la sorpresa. Cuando he tenido que reinventar cosas nunca lo hice con personas, siempre con objetos y con Polaroid. «S/T». El Museo Provincial adquirió esta obra en Arco y el autor participa en exposiciones con relativa periodicidad. La próxima se titulará Nada que ver . Será en la galería Moriarty de Madrid.