CRITERIO PROPIO | O |
01 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El cuadro que lleva por título Adiós, muñeca , es el final de una etapa que realicé entre los años 89 y 90 del pasado siglo. Este título tiene que ver con una novela de Raymon Chandler: «Este año pusieron un Rembrandt en el calendario, un autorretrato más bien bilioso por culpa de la deficiente impresión de los colores. Se veía al pintor sosteniendo una paleta chafarrinada con un pulgar roñoso y tocado de una especie de gorra que tampoco parecía muy limpia». Siempre parto de un dibujo que me encuentro, en este caso lo hice con rotuladores rojo y negro por la noche en un bar de copas, sobre una tarjeta de visita que me dio alguien. Luego se trata de adjudicarle un soporte de manera que todo resulte muy plástico y la integración se lleve al límite de la sutileza. Siempre tengo presente a Morandi.