Crónica | Una nueva exposición El centro de la tercera edad de Quiroga organiza una muestra de fotografías antiguas aportadas por los socios. Un centenar de personas cedió sus fotos familiares
29 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?s la síntesis de cien vidas en quinientas imágenes. Las cien vidas de los socios del centro de la tercera edad de Quiroga que aportaron material gráfico para la exposición de fotografías antiguas inaugurada ayer en esta localidad. Los dueños de las fotos, sus familiares y muchos amigos suyos llenaron durante la inauguración oficial la sala del centro en la que desde ayer se puede ver este extenso repaso a la vida social del último siglo en Quiroga. La exposición lleva por título Socios en branco e negro y su gestación llevó varios meses, como cuenta Ramón Vázquez González, el responsable del centro de la tercera edad: «Los socios han colaborado con muchas ganas, pero ha sido laborioso reunir todas las imágenes». Lo que buscaba eran fotografías antiguas, pero no sólo eso. «Queríamos hacer algo así como una memoria de todos ellos con un repaso a las diferentes etapas de su vida», explica Ramón Vázquez. Las fotos están dispuestas en diferentes paneles y agrupadas en varios grandes temas: antepasados, tiempo de noviazgo, bodas, retratos personales, retratos de familia, amigos y fiestas y celebraciones. Los organizadores dicen que todas son importantes. «Todos los apartados tienen cosas bonitas e interesantes», dice el director del centro. Las fotografías están sin datar. Ese es es un trabajo que los responsables del centro esperan hacer durante las próximas semanas en la medida que resulte posible. Las más antiguas son las del apartado de antepasados, en las que los socios del centro ceden retratos de sus padres y abuelos. La mayoría de las fotos agrupadas en esa sección son de las dos primeras décadas del siglo XX. La mili de la posguerra A partir de ahí, los paneles temáticos permiten evocar las distintas etapas de la vida de la generación de quirogueses que ahora están jubilados, a partir de los retratos del servicio militar, casi todos de los difíciles años de la posguerra; los enlaces matrimoniales, en los años cuarenta y cincuenta. Y así sucesivamente, hasta la popularización de la fotografía en color a finales de los años sesenta. El propio título elegido para la exposición puso el límite temporal máximo permitido para las fotografías que iban entregando los socios. Pero las fotos no permiten únicamente trazar el recorrido vital de sus dueños. En muchos fondos se asoman detalles del pasado de Quiroga, como en el retrato de una señora en la desaparecida fábrica de gaseosas La Castellana. El grueso de la muestra está formado por fotografías que tienen el formato original en el que sus dueños las adquirieron. Un grupo más reducido fueron ampliadas para que luciesen mejor. Son las que los organizadores consideraron más interesantes o las que tenían un formato original demasiado pequeño para una exposición.