Terra adentro Alumnos de dos colegios nicaragüenses para niños con graves problemas se han beneficiado de un envío humanitario gestionado por la asociación Salvador Allende
13 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.No hace mucho tiempo se informó en estas páginas sobre una expedición humanitaria promovida por la Asociación Salvador Allende para llevar ayuda humanitaria a Nicaragua. Pues bien, la expedición ya está de regreso y ha traído de vuelta la imagen que pueden ver junto a estas líneas. Un grupo de alumnos del colegio Denís Cáceres Olivas posa ante el aula Monforte de Lemos con vestuario futbolístico donado por el concello monfortino a petición de la oenegé monfortina. La cosa tiene su importancia, porque adquirir algo tan simple como unas camisetas de fútbol o un balón no está al alcance de muchas personas en aquel país, hoy en día el segundo más pobre del continente. Y muchos menos para los alumnos de este colegio, situado en la localidad de Condega, en el que estudian chavales de familias con graves problemas económicos. Gracias a esta donación se ha podido formar un equipo deportivo que, según los promotores de esta iniciativa, ayudará a los jóvenes a no caer en la toxicomanía o en la delincuencia, unos problemas desgraciadamente muy frecuentes en Nicaragua. Cargamentos Quienes llevaron la ayuda humanitaria fueron Patricia Gayoso y Antonio Parada , vecinos de A Pobra do Brollón, que se desplazaron a Nicaragua con 900 kilos de medicinas, ropa, material escolar y juguetes. Este material fue distribuido en el referido colegio y en otro existente en la ciudad de Matagalpa, que está dedicado a cuidar niños con problemas aún más graves que los de Condega: niños que se levantan a las cinco de la mañana para trabajar en los mercados y que van a clase cuando pueden, además de otros que han sido o son víctimas de explotación sexual. La oenegé monfortina coopera desde hace tiempo con estos dos colegios y de ahí el que uno de ellos diese el nombre de Monforte a una de sus secciones. Gayoso y Parada, que hablaron ayer sobre su experiencia en la sede de la asociación monfortina, dicen sin embargo que lo que los dejó más impresionados fue el hecho de ver a niños de tres o de cinco años de edad revolviendo los basureros para encontrar comida, algo a lo que se ven obligadas muchas familias en un país donde el índice de pobreza alcanza al 80% de la población y donde los casos de miseria extrema son incontables. «Quedamos bastante tocados viendo cosas como ésas», dice Patricia Gayoso. La asociación monfortina tiene previsto enviar otros quinientos kilos de medicina y otros materiales -que ya están recogidos- a estos dos colegios nicaragüenses. Carlos Rouco , uno de los coordinadores de la oenegé, señala que se intentará enviar esta ayuda con el apoyo de otras asociaciones.