Crónica | El invierno más blanco del siglo Los temporales de nieve de las dos últimas semanas, que amenazan con prolongarse, han dejado un rosario de imágenes poco frecuentes en el sur de la provincia
04 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?odo parece indicar que el invierno del 2006 quedará marcado como uno de los más abundantes en nieve que se recuerdan en el sur lucense. Desde que empezaron las nevadas más fuertes, hace dos semanas, se ha podido oír a numerosas personas de edad avanzada asegurando que nunca había visto tales cantidades de nieve en la sierra de O Courel y otras áreas montañosas de la zona. El largo temporal ha causado no pocos problemas a los habitantes de las zonas más altas, principalmente en los municipios de O Courel y Quiroga. Varios pueblos quedaron aislados durante varios días y a algunos de ellos todavía no se podía llegar el viernes si no era en todoterreno. Los servicios de transporte escolar tuvieron que ser suspendidos varias veces y ciertas localidades, como A Seara y Cereixido -en el municipio de Quiroga-, se vieron privadas de línea telefónica e incluso de luz eléctrica. Mientras las máquinas quitanieves trabajaban a destajo, los vecinos de los pueblos más afectados tuvieron a veces que echar mano de palas y sachos para despejar un poco calles y caminos. La contrapartida a todas estas molestias y contratiempos fue la espectacularidad añadida que dieron las nevadas a los paisajes de estas zonas, de la que dan testimonio las imágenes de esta páginas, tomadas en diferentes momentos, desde el 23 de febrero hasta el viernes pasado. El manto blanco confirió un aspecto más impresionante a las montañas y a los bosques ahora desprovistos de follaje, además de ayudar a disimular provisionalmente los problemas de feísmo que se registran en ciertos lugares. Muchos aficionados a la fotografía han tenido así numerosas oportunidades para captar imágenes poco frecuentes. Subidas de caudal Aunque todavía quedan gruesas capas de nieve en las zonas más elevadas, es mucha la que ya se fundió y las copiosas lluvias caídas en las últimas horas han acelerado este proceso. No obstante, se anuncian nuevas nevadas por encima de los 700 metros, por lo que es posible que la situación se prolongue aún más. Mientras tanto, el efecto del deshielo -que ha venido a sumarse al de las nevadas caídas anteriormente en la zona, en enero- se hace notar cada vez más en los ríos y arroyos, cuyo caudal se ha incrementado considerablemente. Al mismo tiempo, las fuentes que se habían quedado sin agua a consecuencia de la pasada sequía han vuelto a manar, dado que las nevadas y las lluvias han alimentado en abundancia los acuíferos.