De actualidad | Una historia de inesperado final Iba a ser trasladada a un centro para criarla en cautividad, pero una infección generalizada obligó a tomar la decisión de aplicarle la eutanasia
25 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?a historia de las loba urbana que apareció en Monforte debería de haber tenido un final feliz. A estas alturas la cachorro podría estar camino del centro de cría de lobos en cautividad de Lisboa, seleccionado como el más adecuado, entre varias opciones, entre las que figuraban Cabárceno, en Santander; Cañada Real, en Madrid o el Lobo Park, de Málaga. Sin embargo, una infección generalizada como consecuencia de una enfermedad periodontal y una inflamación de tráquea y de amigdalas, que la llevó a la postración y al sufrimiento, obligaron a tomar la decisión de sacrificarla. La loba no será disecada para exponerla en ningún museo de ciencias naturales. Su cadáver será sometido a una exhaustiva necropsia para tratar de recoger el mayor número de datos sobre el animal para incorporar al estudio que están realizando los expertos. Conservarán el cráneo malformado para un análisis más detallado. El equipo de biólogos de Asesores en Recursos Naturales Luis Llaneza, Vicente Palacios y Víctor Sazatornil se hicieron cargo de la loba capturada en pleno centro de Monforte el 13 de enero. Uno de los objetivos que se plantearon fue tratar de descubrir si la hembra, de 7 u 8 meses de vida y de 18,5 kilos de peso se había criado en cautividad o si por el contrario se trataba de un animal salvaje que había roto todos los esquemas de los científicos al aproximarse a una zona altamente humanizada y se había quedado en ella. Veinticuatro horas de grabaciones permitieron observar el comportamiento de la loba ante diferentes estímulos: la alimentación, la presencia del hombre, el encuentro con un perro o la reacción de un depredador carnívoro frente a un conejo. Los análisis de heces, del ADN y las exploraciones que le realizaron, además de la observación, permitieron al equipo a tomar como hipótesis de partida que la loba, que presentaba una malformación generalizada en la mayoría de las piezas dentarias debido a un porgnatismo congénito, era un animal salvaje. Sin embargo, debido a su enfermedad progresiva, -los dientes se le movían, tenía gingivitis y piorrea- que limitaba su capacidad para conseguir alimento, se aproximaba a las zonas urbanas en busca de comida fácil. El animal no habría tenido posibilidades de sobrevivir ni de adaptarse de nuevo al medio natural del que procedía, por lo que la decisión inicial era la de enviarla a un centro, en cautividad. Los acontecimientos se desencadenaron y el deterioro físico de la loba llegó a tal extremo que fue necesario tomar una decisión: la eutanasia.