Cables cruzados en zona rural

Francisco Albo
Francisco Albo MONFORTE

LEMOS

Crónica | Una cara poco idílica del campo Vecinos de Bóveda y A Pobra do Brollón se quejan de los problemas causados por el deterioro de la red telefónica y eléctrica y de la tardanza con que se reparan las averías

21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?n los municipios de Bóveda y A Pobra do Brollón se registran dos casos llamativos que ilustran los problemas a los que todavía tienen que enfrentanse con frecuencia las localidades rurales del sur lucense en lo que se refiere al servicio telefónico y al suministro eléctrico. Los dueños de la casa de turismo rural de Penacova, en Bóveda, se encuentran desde el martes pasado sin teléfono ni correo electrónico debido al mal estado de los cables que enlanzan este lugar con la red telefónica. Como ya ha sucedido otras veces, los cables se destensaron y cayeron al suelo, de forma que la comunicación se ha cortado. «Abrimos o negocio hai nove anos e desde entón temos avarías deste tipo con moita frecuencia, pero o problema acentouse hai tres ou catro anos porque a instalación está cada vez máis vella e agora estas cousas suceden máis a miúdo», dice Manuel Valcárcel, uno de los propietarios del hospedaje. «Cada vez que nos pasa isto, non é raro que tarden catro, cinco ou incluso sete días en reparar a avaría. Ninguén debe de ter en Telefónica un historial de avisos de avarías tan grande como o noso, pero a nosa situación empeora en vez de mellorar», añade. El problema se agravó todavía más desde el pasado noviembre, cuando las nevadas hicieron que se rompiesen los cables. Los propietarios del negocio dicen que tuvieron que empatarlos ellos mismos como pudieron, pero desde entonces el cable está en una situación de lo más precaria, tocando el suelo en algunos tramos. Un problema de esta clase resultan especialmente para un negocio de turismo rural ubicado en un paraje aislado. «Todas as reservas fanse por teléfono ou por correo electrónico. Pero mentres estamos sen liña está claro que non hai forma de facelo», dice Valcárcel. «O peor é que os postes de madeira que sosteñen os cables son moi vellos e están medio podres. Os operarios xa non queren subirse a eles porque teñen medo de accidentarse, así que cada vez é máis difícil que estas avarías se amañen», agrega el hostelero. Sin cobertura Para complicar aún más la cosa, el lugar donde se halla el hospedaje no tiene cobertura de teléfono móvil. Para poder usar este aparato, es necesario que desplazarse hasta un punto situado a un kilómetro de distancia la casa, en pleno monte. Cuando el teléfono fijo queda desconectado a causa de una avería, tanto los dueños del hospedaje como sus clientes tienen que efectuar esta molesta operación si quieren comunicarse con el exterior. «Nestas condicións non hai forma de manter un negocio nun lugar como este. Se non se fan máis esforzos para solucionar estes problemas, vai ser difícil que as zonas rurais progresen e deixen de perder veciños», comenta Manuel Valcárcel.