Dos retos para la Ribeira Sacra

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

Crónica | Vinos que dan que hablar El Bierzo se adelanta a las bodegas gallegas al descubrir los tintos de mencía a la crítica especializada estadounidense. Un elaborador de Amandi recupera el mítico «tostado»

26 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

A través del viticultor y bodeguero José María Prieto , siempre atento a los vaivenes del mundo del vino, llega a nuestras manos una reciente entrevista al prestigioso e influyente catador estadounidense Rober Parker . Para más detalles, este abogado reconvertido en nariz de oro dirige la todopoderosa publicación The Wine Advocate (el defensor del vino), verdadera llave capaz de abrir o cerrar con sus valoraciones las puertas del mercado anglosajón. Alguno de ustedes se preguntará qué le puede importar a los bodegueros de la Ribeira Sacra lo que diga el señor Parker. Bastante, aunque no se lo crean. En los últimos años, este especialista ha ido suscitando con sus críticas un gran interés entre los consumidores estadounidenses por el vino español. Las exportaciones de la denominación de origen Riás Baixas a este país no son ajenas a los comentarios del Wine Advocate y otras publicaciones por el estilo. Pues bien, en esta flamante entrevista Parker alude a su último descubrimiento: la uva mencía. La variedad característica de la Ribeira Sacra deslumbra al especialista, pero no de la mano de un vino de esta denominación de origen. Los tintos de crianza del Bierzo, y más en concreto los que elabora el conocido bodeguero Álvaro Palacios -también uno de los artífices del resurgir el Priorat catalán- son los que han seducido al gurú del vino en Estados Unidos. Lo del Bierzo se puede interpretar como una derrota, aunque también como una gran oportunidad. Otro vino que a buen seguro enamoraría a Robert Parker, si llegase a probarlo, es el tostado que ha elaborado experimentalmente el bodeguero de Sober y presidente del consejo regulador de Ribeira Sacra José Manuel Rodríguez . A partir de unas uvas de godello que vendimió tardíamente, ha logrado un vino prodigioso que recupera la mejor tradición de los míticos blancos de Amandi. Aquellos de los que se regalaba una pequeña garrafa, como si de un elixir mágico se tratase. El vino se ha hecho como mandan los cánones: con la variedad godello y dejando pasificar las uvas lentamente sobre paja antes. De momento, es un capricho del bodeguero al que han tenido acceso unos cuantos afortunados. Pero todo apunta a que en la próxima cosecha habrá tostado con la etiqueta de Décima.