Crónica | Vandalismo en el parvulario de Sarria Los alumnos de 5 años del centro piden que las personas que les destrozaron su plantación de bulbos y que orinaron en el parterre reciban un escarmiento ejemplar
05 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Los Reyes Magos tendrán menos trabajo del habitual en Sarria si siguen los consejos de los niños de 5 años del parvulario de Sarria y dejan sin regalos a las personas que destrozaron la plantación de bulbos que habían hecho dentro del programa Voz Natura. «Son malos y los Reyes no les van a traer nada», dijeron al unísono los más de 20 alumnos de la clase al mismo tiempo que miraban con tristeza los bulbos arrancados el día anterior y, sobre todo, alguno en el que ya se podía apreciar con nitidez un brote, síntoma evidente de que iba a dar frutos esta primavera. Los hechos vandálicos que motivaron la protesta de los niños se produjeron cuando un grupo de jóvenes accedieron a la zona ajardinada del centro y se dedicaron a destrozar los bulbos que los entusiastas aprendices de jardineros habían plantado apenas tres semanas antes. La cara de los niños reflejaba a la vez una mezcla de sentimientos de frustración, enfado e incredulidad. Lo peor es que este acto vandálico no fue un hecho aislado, sino que se puede considerar como la gota que colmó el vaso de una serie de actuaciones poco decorosas que se desarrollan en las inmediaciones del centro. Al destrozo de estos bulbos hay que añadir que sus responsables utilizaron la zona en la que habitualmente juegan los niños para hacer sus necesidades, con el correspondiente riesgo de contraer alguna enfermedad infecciosa. Las personas responsables de velar por la seguridad de los niños también mostraron su malestar por este tipo de sucesos y lamentaron la frecuencia con la que solían producirse. Este curso parece que el patio del centro y sus aledaños no es tan frecuentado por grupos de jóvenes que practican el botellón, algo que sí sucedía en cursos anteriores. Hasta esta semana sólo en dos ocasiones encontraron restos de celebraciones nocturnas. Lo que no ha cesado es la proliferación de preservativos usados, sobre todo los fines de semana. Lo que no se puede negar es la educación, el civismo y la estrecha relación con la ecología de todos los alumnos del parvulario. A pesar de su corta edad, hace unas semanas emplearon su tiempo en construir un cartel para rogar a las personas que entrar en el patio del centro que no arrojen colillas a la zona ajardinada en la que plantaron los bulbos ni al arenero en el que juegan. La reacción de las personas mayores, con un total desprecio con la iniciativa de los niños, fue la de seguir arrojando colillas en el lugar. El mismo día de la elaboración del reportaje había docenas de colillas en las inmediaciones del cartel anunciador, a pesar de que los propios niños las habían recogido una por una el día anterior. Otros más que se quedarán sin regalo.