LA TRIBUNA | O |
15 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SOMOS MUCHOS los que nos preocupamos de transmitir en nuestras familias la fe en el mensaje de Jesucristo. Somos muchos los que incluso optamos porque nuestros hijos reciban en los centros escolares la clase de religión. Pero precisamente también somos muchos los que defendemos que la misma no sea una asignatura puntuable académicamente y hasta los que defendemos que nuestra iglesia se debe de autofinanciar y ser independiente del estado, defendiendo hasta las últimas consecuencias el mensaje de paz y justicia en el cual creemos. El sábado un grupo de asociaciones que representan a una porción de católicos convocaron una manifestación que fue apoyada por la Conferencia Episcopal, contra una ley educativa que podrá tener sus aciertos y sus desaciertos, como todas, pero que en ningún caso atenta contra la libertad de los católicos de educar a nuestros hijos en la fe que creemos. Somos muchos los cristianos que nos preguntamos donde está la Conferencia Episcopal cuando de manifestarse contra la guerra de Irak se trata, porque no son tan rotundos cuando se trata de acabar con la explotación de los países ricos sobre los pobres y tantas otras cosas que, esas si, van contra el mensaje evangélico. Cada vez somos más los cristianos que no nos sentimos representados por esta jerarquía y que creemos que la Iglesia también necesita un gran cambio.