El proyecto se había quedado detenido el año pasado en la excavación de los cimientos La aparición de roca en el subsuelo obligará a utilizar explosivos y retrasará las obras
08 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?iez o doce meses. Ese es el plazo que se marca la Fundación San Rosendo para terminar la residencia de ancianos cuyo proyecto le fue encomendado por el Ayuntamiento de Taboada en abril del año pasado. Las obras estuvieron paradas durante meses, después de que fuesen excavados los cimientos del futuro edificio. La intención de los promotores es seguir con los trabajos hasta el final, a pesar de que todavía no está resuelto el problema de las subvenciones. A la Fundación San Rosendo, que es quien promueve el proyecto a través de su filial San Martiño, la Xunta le había concedido en julio del 2004 una subvención de 250.000 euros con fondos del plan Leader para construir la residencia en Taboada. El presidente de San Rosendo, Benigno Moure, explicó ayer que decidieron presentar un recurso contra aquella concesión «porque en Taboada no sólo va a haber una residencia, sino también un centro de día, un centro juvenil y un tanatorio cuestiones éstas que también son subvencionables». Lo que ahora esperan es una subvención de entre 430.000 y 500.000 euros. Mientras la Xunta toma una decisión sobre esta ayuda, las obras siguen tras varios meses de parón que llegaron a sembrar dudas en Taboada y que obligaron a retrasar aún más el proyecto de la residencia de ancianos, algo de lo que se viene hablando en este municipio desde hace más de cinco años. Benigno Moure sostiene que ellos no han dudado de este proyecto en ningún momento, y que si ha habido retraso es porque la fundación tiene que atender numerosos frentes con recursos limitados. La Fundación San Rosendo gestiona en toda Galicia unas 4.000 plazas en residencias de ancianos. De éstas sólo 320 están concertadas. Los responsables de la entidad no saben todavía si en el Taboada habrá plazas concertadas, y por lo tanto más baratas, o cuántas pueden ser si finalmente las hay. También apartamentos En cambio, sí tienen claro que en la residencia habrá habitaciones normales y también apartamentos. El centro de día tendrá capacidad para dieciséis personas, pero la fundación reconoce que tendrá problemas para llenarlo. «Nuestra experiencia -explica Benigno Moure- nos dice que en los pueblos la demanda de los centros de día es muy limitada, mucho más que en las ciudades». Los responsables de la obra tiene orden de seguir con el trabajo sin más interrupciones que las que sean técnicamente imprescindibles. La primera dificultad acaba de aparecer. La roca sobre la que se asienta parte del terreno elegido para la residencia es más dura de lo previsto. Además, aparece en la zona en la que está proyectado el ascensor, así que será necesario hacer voladuras con explosivos. La planificación de esta operación, que tendrá que ser muy cuidadosa porque el solar está pegado al casco urbano, y la solicitud de los permisos necesarios retrasarán las obras al menos durante un mes.