El nuevo negocio del campo

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

CARLOS RUEDA

Crónica | Los retos de la dinamización turística Ribeira Sacra y O Courel tienen en funcionamiento más de treinta casas rurales. El futuro de estos alojamientos está supeditado a la profesionalización de sus servicios

22 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los expertos que se dieron cita recientemente en la feria Turisport de Silleda fueron contundentes en su análisis de la situación del sector: en Galicia sobran casas rurales y brillan por su ausencia propuestas globales que pongan en valor los recursos naturales y el patrimonio. ¿Y en la Ribeira Sacra? Desde el punto de vista del presidente de la asociación Lugosur, más que en el desajuste entre la oferta y la demanda, el problema estaría en la necesidad de dar a los propietarios de este tipo de establecimientos una formación continua. «La formación debería ser una exigencia, no una simple opción», opina Juan Carlos Prado, presidente de Lugosur, que ve en el plan de dinamización turística de la Ribeira Sacra una buena oportunidad para la puesta al día del personal de las casas rurales. No se trata sólo de acudir esporádicamente a un determinado curso, de cocina o de inglés. Desde su punto de vista, «en los meses más bajos de ocupación se podrían dedicar un par de días a la semana a conocer en profundidad toda la zona, de la mano de gente especializada, para que el propietario de una casa de Chantada sepa qué hay en Courel y viceversa». «De lo que se trata -prosigue- es de vender algo conjunto para que el visitante vuelva otra vez y siga conociendo el lugar». La administración no escatimó en su día recursos económicos para que las casas rurales luciesen acabados acordes con el turismo de calidad que se pretende atraer al interior de Galicia. Nadie se ocupó, sin embargo, del factor humano, de que los titulares de los alojamientos estuviesen a la altura de este reto. Y la competencia, hoy en día, es feroz. Según estimaciones oficiales, en España hay más de siete mil establecimientos -con una oferta superior a las 60.000 camas- que han entrado en este nuevo negocio del campo. El despegue El turismo rural llegó a Galicia con cierto retraso sobre otros lugares de dentro y fuera de España, pero el crecimiento ha sido espectacular en los últimos años. La Ribeira Sacra no es una excepción. En la zona sur lucense están censadas más de treinta casas rurales, de las que 10 -9 en funcionamiento y una de próxima apertura- están situadas en el municipio de O Courel, el que menos altibajos presenta en la demanda de plazas a lo largo del año. Se podrá objetar que alguno de estos establecimientos cerrará en cuanto finalicen los plazos obligatorios fijados por la Xunta para su explotación comercial, como contrapartida a la financiación de las rehabilitaciones con fondos públicos. Sin embago, también es cierto que existe un pujante mercado negro por parte de alojamientos piratas. «No nos preocupan tanto los perjuicios económicos como la imagen negativa que puedan estar dando, que nos perjudica a todos los que funcionamos legalmente», apunta el presidente de Lugosur. Manuel González, promotor de la restauración de una casa para turismo rural en Góo, municipio de O Incio, destaca la importancia de la presencia en ferias como la celebrada en Silleda para dar a conocer la asociación, cuyos miembros tienen en los visitantes procedentes de las ciudades gallegas su principal clientela durante los meses de invierno. Pero elegir los escaparates adecuados para promocionarse no es suficiente. Para este directivo de la federación gallega de turismo rural, las casas de la zona sur deben ofrecer alternativas de ocio y no sólo alojamientos. «Es fundamental que exista la posibilidad de hacer cosas, disfrutar de una gastronomía, pero también que las iglesias estén abiertas. No basta creerse el ombligo del mundo, también hay que demostrarlo». En palabras de Juan Carlos Prado: «Hay que ir más allá del cocido hecho con productos de la casa».