Compuestos y sin médico

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

RAFA PRADO

Crónica | Una reforma que se hace de rogar Las averías en el ascensor del ambulatorio de Monforte impiden a muchos pacientes ser atendidos en las plantas superiores.El Sergas contrató en junio una nueva instalación

20 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Carlos es el nombre imaginario de un paciente real que el pasado martes no pudo pasar consulta en la tercera planta del ambulatorio de Monforte. Acudía al centro sanitario a realizar las curas de un profundo corte en una pierna, que había precisado días atrás la aplicación de varios puntos de sutura. Convaleciente de otra operación que le obliga a usar muletas, se dirigió al ascensor para acceder al piso en el que estaba citado. La luz del interruptor de llamada del ascensor se encendía con normalidad al pulsarlo, pero las puertas de la cabina seguían cerradas a cal y canto. Transcurrido un tiempo prudente, el paciente pidió consejo a un trabajador del centro, que amablemente le aclaró la situación: «A veces no funciona, estamos esperando por uno nuevo que nos prometieron hace tiempo». A comienzos de este año, las autoridades sanitarias manifestaban que los problemas con el ascensor del ambulatorio de Monforte, cuya última remodelación finalizó en mayo del 2001, estaban en vías de solución. Según confirmó ayer el Sergas, el pasado mes de junio fue adjudicada la instalación de un nuevo aparato a la empresa Tuconsa, que al parecer acometió ya los trabajos previos a su colocación. Sin embargo, lo cierto es que a estas alturas los usuarios del centro de salud siguen encontrándose periódicamente con situaciones como las que vivió Carlos hace pocos días. «Tuve que marcharme a casa sin poder hacer las curas y me pongo en el caso de una persona mayor o que no pueda valerse sin silla de ruedas. Tiene gracia que se preocupen de poner rampas en el exterior y que luego permitan que el ascensor esté averiado», explica este paciente. Cartel de advertencia Según informaron fuentes del centro sanitario, el ascensor luce un cartelito en su interior que avisa a los usuarios que deben evitar tocar la puerta de la cabina. En este caso, se queda trabado y deja de funcionar. Sobre el texto que advierte de las deficiencias del aparato, aparecen escritos en ocasiones mensajes reprobatorios de los usuarios, algunos bastante subidos de tono, en demanda de una solución. Las reformas en el centro de salud de Monforte han motivado numerosas quejas por parte de los representantes sindicales, que denunciaron en su día la precipitación con la que se llevaron los trabajos para que finalizasen en la campaña de las autonómicas del 2001. Antes incluso de la inuaguración del ambulatorio, representantes de los empleados denunciaron ante la Inspección de Trabajo diversas deficiencias. Desde entonces se han sucedido las protestas , especialmente por parte de la Confederación Intersindical Galega, que llegó a denunciar la caída de pedazos de la techumbre en plena consulta. Los fallos en el ascensor, que no fue sustituido por uno nuevo cuando se llevó a cabo la remodelación más reciente, constituyen la principal carencia que arrastra el ambulatorio, cuyas consultas se reparten en cuatro plantas. Las averías motivan en ocasiones varias visitas semanales de los técnicos encargados de la reparación, según fuentes del centro.