En directo | Una opción de vida Es más que un cuartel. La comandancia es una comunidad de vecinos a lo grande en la que conviven hombres, mujeres y niños. Su contacto con la ciudad es habitual, y obligatorio
02 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?uan Manuel Fernández y Blanca Barja llevan algo más de cinco años viviendo en la casa cuartel de la comandancia de la Guardia Civil de Ourense. Él está destinado en Tráfico y, junto a su esposa, tiene dos niños. Afirman que para ellos vivir en el recinto es lo mejor. Y cualquiera diría que lo es. Anais tiene 6 años y Uriel acaba de cumplir 18 meses. El más pequeño aún no habla con fluidez pero la mayor, Anais, asegura que está muy contenta de vivir en una pequeña ciudad en la que comparte juegos con otros niños que, como ella, son hijos de empleados de la Benemérita. «Contamos con la comodidad a la hora de trabajar, pero a eso hay que añadirle que nuestros hijos tienen aquí un lugar estupendo. Pueden salir a la calle sin problemas y jugar con otros pequeños porque aquí hay muchos niños. Nosotros no tenemos que preocuparnos de nada. Están seguros y protegidos», asegura Juan Manuel. A pesar de todas esas ventajas, la parte económica también tiene mucho que ver para el joven matrimonio, 34 y 33 años, que ya está poniendo sus miras en un objetivo futuro. «Aquí tenemos muy pocos gastos. Nos dan la vivienda y tenemos que hacer frente a los costes de la comunidad. Eso es bueno porque te permite ahorrar y nosotros ya estamos pensando en hacernos una casa propia. La mayoría de la gente viene a vivir aquí, pero casi nunca se plantea esto como algo para siempre », comenta Blanca. Mirando al futuro La compra de una casa o un piso -muchos de ellos los están adquiriendo en las cercanas urbanizaciones de Barrocás o Peña Redonda-, es el fin de gran parte de quienes ahora residen en la casa cuartel, pero mientras tanto, disfrutan de una vida que, sin olvidar ventajas, les obliga a coger el coche para realizar cualquier tipo de actividad. Es imprescindible. «Antes había un pequeño supermercado y podíamos hacer algunas compras. Ahora ya no lo tenemos y hay que ir a Ourense a comprar, pero para cualquier urgencia siempre se puede echar mano de algún vecino», asegura Blanca. Un parque público, con zona de juegos para los más pequeños, y una cafetería con terraza son las zonas habituales de encuentro de los hombres, mujeres y niños que conviven en el recinto. A día de hoy no hay un sólo piso libre para nuevos inquilinos. Y aunque desde fuera pueda parecer que aquello es otro mundo, con sólo darse una vuelta por allí uno se percata de que nada de lo que sucede es distinto a lo que ocurre el cualquier otra comunidad de vecinos. Juan Manuel, Blanca y sus hijos son sólo un ejemplo.