Crónica | Nuevas expectativas para la zona antigua El Ayuntamiento de Monforte negocia la compra de algún edificio de valor histórico para incentivar el proceso de rehabilitación que se inició este año en el casco viejo
21 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque todavía no ha terminado de deshojar la margarita, el equipo de gobierno podría decidirse este año a adquirir un edificio histórico para su restauración. La idea de aprovechar un inmueble singular como espacio público no es nueva. Celestino Torres ya se planteó en su época de alcalde la compra con cargo al presupuesto municipal de un inmueble situado dentro de la muralla de San Vicente. Sin embargo, por diferentes motivos, casi siempre económicos, las sucesivas corporaciones no se atrevieron a dar el paso. Severino Rodríguez, a quien le ha correspondido ver en marcha un plan de rehabilitación del casco viejo, parece dispuesto por fin a conseguir que el ayuntamiento predique con el ejemplo. «A nosa intención é reservar unha partida dos presupostos deste ano para a compra dun edificio histórico, para sumarnos tamén ao proceso de rehabilitación que se está a levar a cabo», corrobora el alcalde. Para tomar la decisión, dispone desde hace tiempo de dos exhautivos informes. Uno aborda la viabilidad técnica y económica de una operación de estas características y ha sido elaborado por el arquitecto Xosé Lois López Otero. El otro es obra del investigador Felipe Aira y se centra en el valor histórico de algunas edificaciones que se conservan en el casco viejo. Xosé Lois López Otero ha dedicado especial atención a tres de estos inmuebles: los antiguos hoteles Victoria y Comercio, situados en el tramo inicial de la calle Cardenal y en la plaza del Doctor Goyanes, respectivamente; y la que fuera sede del Liceo Artístico, una original edificación cuyas fachadas dan a la calle Doctor Casares y al paseo Malecón. Esta última alternativa le parece especialmente interesante al arquitecto para realizar un proyecto promovido por el ayuntamiento ya que, a su juicio, es la que menos posibilidades tiene para la iniciativa privada. Por su parte, Felipe Aira recuerda que, curiosamente, la corporación ya barajó en 1935 la compra de la sede del antiguo liceo, que tuvo que descartar por la mala situación de las cuentas locales. Setenta años después, dice el investigador, «sería un bombazo poder hacerlo».