Coincidiendo con la víspera de esta celebración, Amnistía Internacional presentó ayer en la ciudad la campaña Los efectos de las armas en la vida de las mujeres . Según señalaron Carlos Fernández y Belén Regueiro, responsables de la organización en Lugo, en el mundo hay casi 650 millones de armas cortas, de las que el 60% están en manos de particulares y son utilizadas en mayor medida en las agresiones que sufren las mujeres, a pesar de que estas no las suelen comprar ni poseer. Como ejemplo para justificar la campaña, destacaron que en Canadá los homicidios se redujeron en un 15% entre los años 1995 y 2003, tras aplicar una restricción en su uso, pero teniendo en cuenta sólo a la población femenina, la reducción fue del 40%. En España, el año pasado murieron 72 mujeres, según el Instituto de la Mujer. De estas, en 11 casos fue utilizada un arma de fuego y cinco tenían una orden de protección. De acuerdo con los mismos datos, tres de las seis que murieron asesinadas en Galicia durante el 2003 lo fueron por disparos de escopeta, aunque la Xunta contabilizó un total de cuatro fallecidas en ese período. Aunque en España hay una legislación restrictiva para las armas de fuego, el problema lo constituyen las de caza. Por este motivo, Amnistía Internacional pide que en los casos de malos tratos, los denunciados sean investigados y si tienen armas de caza, que les sean retiradas. Fernández y Regueiro destacaron que en una agresión con un arma de fuego, la posibilidad de que la persona agredida muera se multiplica por cinco con respecto a ataques con otro tipo de armas o en los que no se utiliza ninguna. También en las guerras casi siempre se usan armas en las agresiones sexuales.