Crónica | La repercusión de la Lei do Xogo El Lemos acabó en el Juzgado por rifar una moto y el CCU se enfrenta a una sanción de Facenda por una iniciativa similar
17 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El Corán reniega de los los juegos de azar por considerarlos un invento de Satanás. Sin ir tan lejos, al Centro Comercial Urbano de Monforte no le quedan muchas ganas de organizar nuevos sorteos. Al CCU le ha tocado en suerte una propuesta de sanción de hasta 18.000 euros por no pagar impuestos a la Xunta en una rifa promocional de estancias en casas rurales. Los directivos suspiran -como otros expedientados- por una medida de gracia prelectoral, pero de momento Facenda nombró al instructor que los llamará a declarar. La comunicación de la Xunta ha caído como un jarro de agua fría en la asociación de comerciantes, cuya economía no está para este tipo de sobresaltos. Aunque el CCU no cumplió con las exigencias de la Lei do Xogo en materia de tributación al realizar el sorteo, lo menos que podían imaginar sus responsables es que iban a figurar entre las primeras cabezas de turco en una inesperada batalla contra el fraude fiscal. Pese al desconocimiento general, lo cierto es que los sorteos que organizan cada dos por tres bares, comerciantes, comisiones de fiestas o clubes deportivos están sometidos a una normativa específica. Si la cuantía del premio es de menos de 300 euros hay que pagar tasas a Xustiza y Economía y Facenda. Cuando se sobrepasa esa cantidad también es obligatorio cotizar a la Hacienda del Estado. La Lei do Xogo exige además que los organizadores informen de todos los pormenores del sorteo a Xustiza, departamento al que corresponde decidir si se autoriza o no su celebración. El trámite puede parecer excesivo, pero hay precedentes que justifican el celo de la consellería. En las fiestas de Monforte del pasado año, sin ir más lejos, la rifa de una moto por parte del Club Lemos en plena verbena no acabó en batalla campal gracias a la intervención de la policía. Ni el Lemos ni el CCU se pararon a pensar que un simple sorteo pudiese traerles tantos quebraderos de cabeza. A la asociación sólo le queda esperar la benevolencia de la Xunta. La famosa moto del Lemos, por cierto, sigue en la comisaría.