Crónica | Falta de control en la actividad cinegética Sólo los presidentes de los tecores de Monforte y Sober respondieron a la invitación de Medio Ambiente para acudir a la presentación del nuevo plan de seguridad en la caza
09 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Todo son llamadas al sentido común tras el accidente mortal que se produjo el pasado fin de semana en una batida de jabalíes en Láncara. Días antes, la Consellería de Medio Ambiente ya había convocado una reunión de cazadores en Teo, cerca de Santiago, para dar a conocer un nuevo plan de seguridad, con el que se pretende evitar percances en la práctica cinegética. Pese a la seriedad del problema, la presencia de representantes de los terrenos cinegéticamente ordenados (tecores) de la comarca de Monforte fue testimonial. Consciente de los riesgos que se derivan del auge incontrolado de batidas, Medio Ambiente convocó el pasado 21 de noviembre a representantes de los tecores de toda Galicia para presentarles el nuevo Plan de Seguridade na Caza. De la comarca de Terra de Lemos, acudieron solamente los presidentes de las asociaciones de Monforte y Sober. La reunión fue un sábado, día hábil para la celebración de batidas de jabalí, y por lo visto nadie más quiso renunciar a la jornada de caza, por muy trascendente que fuese el orden del día. A la cita acudieron más de trescientos representantes de tecores de toda Galicia, que repasaron con técnicos y responsables de la consellería la legislación existente y las normas básicas en el manejo de las armas. La caza mayor plantea problemas añadidos con respecto a otras prácticas cinegéticas, debido al uso de rifles de largo alcance. Para la adquisición y empleo de estas armas, que en determinadas condiciones pueden provocar impactos de bala a mil metros de distancia, se exigen los mismos requisitos que en una escopeta de cartuchos. Cinco muertes Desde Medio Ambiente se resta trascendencia a los accidentes en las monterías, que según sus datos motivaron cinco muertes en los últimos cinco años. No obstante, entre sus prioridades está fomentar el cumplimiento de la normativa de seguridad. La celebración de batidas de caza mayor tiene una historia muy reciente en Galicia, donde hasta hace apenas diez años la mayoría de las pandillas salían al monte en busca de perdices y conejos. En el caso de las monterías de corzo y jabalí, el uso de rifles y la necesidad de distribuir correctamente el elevado número de participantes obliga a los responsables de las pandillas a cumplir una serie de normas muy estrictas que en la práctica no siempre se cumplen. Además, debido a la escasez de perdices y conejos, muchos jóvenes sin experiencia se inician en la práctica cinegética a través de la caza mayor, con el riesgos que ello conlleva. Pese a la peligrosidad que implica el uso de armas, y en particular las de largo alcance en batidas de más de veinte cazadores, los escenarios de las monterías no tienen señalización específica. El único indicador para los demás, sean aficionados a la caza menor, agricultores o paseantes, es una inusual concentración de vehículos dotados de carretones para los perros.