Veinte años no son nada

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

RAFA PRADO

Crónica | Plan de dinamización de la Ribeira Sacra La necesidad de poner en marcha el consorcio de municipios que impulsaTurismo ya fue planteada a la Xunta por un grupo de expertos a comienzos de la década de los 80

04 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Las corporaciones de Chantada, en primer lugar, y Sober, más recientemente, abrieron las adhesiones en la Ribeira Sacra Lucense al consorcio que promueve la Xunta, dentro del plan de dinamización turística de este territorio a ambos lados del Sil. Los propios alcaldes optaron por esta fórmula al entender que es más rápida y menos compleja burocráticamente que la puesta en marcha de una mancomunidad de ayuntamientos de Lugo y Ourense, la otra alternativa planteada. La creación de un consorcio, impulsada por la directora xeral de Turismo, María Antón, en una reunión celebrada a finales del pasado mes de octubre en el Parador de Turismo de Monforte, no constituye ninguna propuesta novedosa. Aunque la Xunta concreta ahora por vez primera su apoyo económico para la dinamización de la Ribeira Sacra, casi tres millones de euros de inversión en tres años, la necesidad de asociar a los municipios de este territorio, privilegiado desde el punto de vista paisajístico y patrimonial, ya le fue planteada a principios de la década de los ochenta por un grupo de expertos. Desde el punto de vista del aprovechamiento de los recursos turísticos, el devenir más reciente de la Ribeira Sacra corre parejo a la letra del famoso tango de Gardel: veinte años no son nada. Hace un par de décadas, la Consellería de Cultura recibía los dos volúmenes del Estudio piloto previo e propostas de recuperación e rehabilitación da Ribeira Sagrada , que había encargado previamente a un equipo de prestigiosos especialistas. Los autores El trabajo fue dirigido por el arquitecto César Portela y en su elaboración tomaron parte el sociólogo Daniel Pino, los historiadores Olga Gallego, Anxo Sicart (luego director de Patrimonio) y Carlos García; los urbanistas Xoán C. Portela y Consuelo García; y los ingenieros Fernando Nebot, Francisco Fernández de Ana Magán, con el asesoramiento del empresario Xosé Posada, a la postre primer presidente del consejo regulador de la marca Orujo de Galicia. En las propuestas del estudio, suscrito por la firma pontevedresa Consultora Galega, se recomendaba como actuación necesaria de modo inmediato la puesta en marcha de un patronato «capaz de coordenar todos os intereses presentes na Ribeira e peza básica para levar a bo fin todas as accións necesarias para garantir o futuro das xentes que nela moran e, xa que logo, as obras que fagan dela un monumento que acabará por ser declarado Patrimonio da Humanidade». El diagnóstico de los expertos era concluyente sobre las posibilidades de la zona: «A Ribeira Sacra encerra tesouros de inmenso valor, que aínda son máis grandes ao apareceren entrelazados. Non só dispón dunha natureza excepcional, senón que ten unha das mostras de patrimonio monumental máis importantes de Europa: mosteiros, igrexas, ermidas, restos arqueolóxicos, pazos, castelos, vivendas e construccións agropecuarias das máis de duas mil entidades e poboación e esa maravilla da enxeñeiría agrícola que son os socalcos». El localismo Conscientes del problema de los localismos, que ha truncado desde entonces numerosos proyectos comunes incluso entre municipios afines políticamente, planteaban a la Xunta la creación de una comisión interdepartamental que coordinase todas las actuaciones hasta la puesta en marcha del patronato. «As razóns da constitución destes órganos coordenadores son tan obvias que coidamos non fai falla reflexalas aquí», subrayaban las conclusiones del estudio. Muchas de las propuestas recogidas en el plan piloto se han converido en realidad con el paso de los años. Es el caso de la puesta en marcha de la denominación de origen que ampara los vinos de la Ribeira Sacra, el aprovechamiento turístico de los embalses, la divulgación de vídeos y otros soportes promocionales o la mejora del equipamiento de alojamientos rurales. Otras actuaciones, que paradójicamente se consideraban fundamentales y de ejecución inmediata, siguen en el alero. Entre ellas, la redacción de un plan especial que permitiese la catalogación de la Ribeira Sacra como Sitio Histórico, que se consideraba paso previo a la declaración de Patrimonio de la Humanidad. En todo caso, hay párrafos del trabajo encargado por la Xunta que no han perdido actualidad. La coordinación de las actuaciones de todos los organismos debe realizarse, advertía entonces, «de xeito que non se cheguen a superpoñer accións que só estragarían esforzos, ou para que non se acometan inversións de dubidosa realidade social». A este afán responde el consorcio de la Ribeira Sacra. Más vale tarde que nunca.