DESDE EL ADARVE
11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SOBRE el asfalto de las carreteras españolas pierden la vida cada año más personas que en algunos de tantos campos de batalla como hay en la geografía bélica mundial. Galicia aporta una generosa cuota de cadáveres al total nacional. No pasa nada. A lo sumo, dos cambios en la legislación, cuatro parches en las vías que se muestran más eficientes a la hora de reducir el censo de población y algunos kilómetros más de autovías. Sólo mejora el escenario de la muerte y la conciencia de quien impone, hasta donde le dejan, discutibles medidas de seguridad. Y mientras aumenta hasta el infinito el gasto en carreteras, los gallegos, en general, y los lucenses en particular, ven con desesperación cómo languidecen, camino de la extinción, sus pocos y anticuados servicios ferroviarios. González y Aznar dejaron a Lugo fuera de sus planes para el ferrocarril, y Zapatero no se aclara. O sí, que es peor.