La tormenta no eclipsó Os Milagres

Jesús Manuel García ourense

LEMOS

Los clérigos evitaron celebrar la misa en el balcón de la fachada pero al final el sol permitió salir a la patrona La emoción no se hizo esperar en muchos fieles ofrecidos a la Virgen

08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Os Milagros volvió a ser ayer una plaga de coches, autocares y miles de personas. La tormenta no pudo con el día grande. Ni siquiera con la procesión, que peligraba. Se hablaba de mostrar la imagen desde la entrada del santuario pero al acabar la misa, como lucía el sol, y apretaba, la sacaron en su carroza sólo por el pasillo central del recinto ajardinado. Quedaban metros de césped por llenar de fieles pero aún así hubo muchísimos. La misa se celebró dentro del templo, no en el balcón, por temor a la lluvia. Pero fue seguida por un mar de fieles ubicados en la explanada en otro día de riada humana. La gente aplaudió a la Virgen y por indicación del sacerdote hizo mover sus paraguas, de los más diversos diseños. Hasta cantaron el Cumpleaños feliz , con órgano y todo, por los 300 años del paúles en España y 135 años al frente de este santuario. Hubo vivas a la Virxe dos Milagres. El cura cada vez pedía más fuerza en las gargantas para gritar con mayor potencia. Y animaba a los asistentes a pisar sin miedo el césped de los jardines, que en un día tan señalado para eso estaba. También hay que decir que la gente lo pisó bien, pero con respeto. La hierba seguro aguantará este trote. Entre los fieles, los había de toda la provincia. Ramona Novoa, macedana residente en Bilbao, venía con su esposo desde Valdeorras: «Eu veño de toda a vida aos Milagres. Veño encantada e pídolle favores», dijo. Dolores Álvarez, de Feás, tampoco faltó a esta cita: «A min chámame a atención a moita devoción da xente que ven en peregrinación. A min emocióname moito. Oín misa e comulguei. Á Virxe púxenlle unha veliña e dinlle a limosna e estou ás misiñas que podo», explicaba. Emilio Méndez, de Seadur, en Larouco, y residente en Baracaldo: «Eu como a muller é de Maceda, veño máis aquí que ás Ermidas. A Romería dos Milagres deixa moitas perras. Eu teño fe pero, son crente non acérrimo pero si que o son. E despois imos comer o pulpo e o churrasco». Saludos En la entrada del recinto la gente se dedicó más a saludar que a seguir la liturgia. Había un grupo de Vales, de Cesures, en Valdeorras también. Emigrantes o retornados que en Os Milagros se encontraron con otros ourensanos con los que compartieron trabajo en Alemania, en Francia y en mil y un sitios más. Y después, derechos al pulpo y a la feria contigua.