Crónica | Un museo de Monforte abandonado a su suerte El nuevo piso de madera de la pinacoteca del Colegio del Cardenal ya está totalmente levantado debido a un exceso de humedad que afecta a la conservación de los cuadros
31 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Albergamos un importante museo, pero nadie nos ayuda a mantenerlo». La frase corresponde a una entrevista póstuma del padre Esteban Martínez, superior de los Escolapios en Monforte durante más de sesenta años, pero define aún hoy la situación de la pinacoteca del Colegio del Cardenal. El remozado piso que estrenó la sala en septiembre del 2000, poco antes de una visita de Aznar y coincidiendo con el centenario de la muerte del fundador del colegio, el influyente Rodrigo de Castro, se encuentra completamente levantado. Detrás del visible deterioro del piso está la ausencia de una adecuada ventilación del local, un viejo problema que no resolvió la compra de deshumidificadores y que también repercute en la conservación de los dos Grecos que alberga en su interior. Los bodegueros de la región francesa de Banyuls que se acercaron hace una semana a la pinacoteca monfortina no salían de su asombro. Un sinfín de tablas levantadas les obligaba a estar más pendientes del suelo que pisaban que de los valiosos cuadros del Greco que cuelgan de las paredes. Desde hace cuatro años la sala tiene sistema de alarma y deshumidificador, pero los visitantes se van con la impresión de que su cuidado sigue sin estar a la altura del legado artístico. Las dos telas del autor del Entierro del Conde de Orgaz que se conservan en Monforte, que representan a San Lorenzo y San Francisco, respectivamente, estuvieron expuestas durante años a la polilla que carcomía el anterior piso de madera. Las reformas que se inauguraron con motivo del homenaje al Cardenal Rodrígo de Castro fueron la respuesta de la Consellería de Cultura a un alarmante informe del Ayuntamiento, cuyas conclusiones estaban avaladas por las recomendaciones de un grupo de restauradores del Museo del Prado. Previamente, en junio del 2000 los técnicos de la consellería pudieron comprobar sobre el terreno que el nivel de humedad de la sala estaba muy por encima del máximo aconsejable para la conservación de los cuadros. Tal y como les habían informado los restauradores del Prado, en la pinacoteca del colegio, que por aquel entonces carecía incluso de sistemas de seguridad, el nivel de humedad era del 90%, cuando no debe sobrepasar bajo ningún concepto el 75%. Ante la evidencia de las condiciones precarias a las que estaban sometidas las telas del Greco, Cultura se decidió a actuar y las trasladó provisionalmente, junto a las tablas de Andrea del Sarto, al Museo Provincial de Lugo, mientras se acometían una serie de reformas en la pinacoteca monfortina. Las obras se realizaron con gran celeridad no sólo por la celebración del centenario del cardenal Rodrígo de Castro. Un mes antes de la efemérides, la sala debía ser escenario de la presentación del proyecto del puerto seco por parte de José María Aznar. Impresión penosa «Ao pouco tempo de estrenar o solo xa se levantou, posiblemente polas presas coas que o instalaron. O certo é que a sala ofrece nestes momentos unha impresión realmente penosa», señala un portavoz de la asociación Amigos do Patrimonio de Lemos. Según los expertos consultados, los deshumidificadores no bastan para resolver el problema de ventilación de la pinacoteca, que en la práctica es como una gran caja herméticamente cerrada. «Un sistema de renovación continua del aire se podría instalar por poco más de seis mil euros. No parece razonable frustrar una restauración tan costosa como la que se realizó con los cuadros por ausencia de mantenimiento», opina un especialista. La responsabilidad sobre la conservación de la pinacoteca y del legado artístico que conserva se diluye entre los integrantes del Patronato del Colegio del Cardenal, en el que está representada la Casa de Alba, el Ayuntamiento de Monforte y la Comunidad Escolapia. Ya se sabe, unos por otros y la sala sin barrer.